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2020: Es en esta década que la crisis climática se ha agravado

15 febrero 2020

El planeta se está calentando

En la pasada década, se han agravado la crisis climática y sus consecuencias fatales, ha subido la temperatura en todo el planeta, se han derretido glaciares, ha subido el nivel del mar y ha habido huracanes, inundaciones e incendios de récord que han devastado terrenos en todo el mundo.

La Organización de Naciones Unidas ha publicado numerosos informes que detallan la creciente emergencia del calentamiento global causado por el ser humano y piden a los líderes mundiales que tomen medidas radicales para revertir la catástrofe. Es en esta década que la crisis climática se ha agravado… ¿Lo has sufrido?

Los cinco últimos años, han sido los más cálidos jamás registrados en el planeta

A nivel mundial, desde 2014 hasta 2018 se han registrado temperaturas récord. Los informes de la NASA, de National Oceanic y de la Administración Atmosférica señalan a 2016 como el año más cálido registrado, seguido de 2017, 2015, 2018 y 2014.

Estas temperaturas pico llegan después de décadas de calentamiento global.

Las temperaturas más altas van asociadas a una serie de peligrosos desastres naturales.

El cambio climático ya está afectando negativamente la salud humana y los sistemas de salud, y se espera que el cambio climático proyectado altere el alcance geográfico y la carga de una variedad de resultados de salud sensibles al clima y afecte el funcionamiento de la salud pública y los sistemas de salud.

Si no se toman medidas adicionales, entonces, en las próximas décadas, se esperan aumentos sustanciales de la morbilidad y la mortalidad en asociación con una variedad de resultados de salud, incluidas enfermedades relacionadas con el calor, enfermedades causadas por la mala calidad del aire, desnutrición debido a la calidad y seguridad de los alimentos. y enfermedades transmitidas por vectores seleccionadas en algunos lugares; al mismo tiempo, se espera que la productividad de los trabajadores disminuya, particularmente en latitudes bajas. Las poblaciones y regiones vulnerables se verán afectadas de manera diferencial, con el aumento esperado de la pobreza y las desigualdades como consecuencia del cambio climático. Las inversiones y políticas para promover una adaptación y reducción proactiva y efectiva en las emisiones de gases de efecto invernadero (mitigación) disminuirían la magnitud y el patrón de los riesgos para la salud, particularmente a mediano y largo plazo.

Aunque los informes de 2019 no se publicarán hasta principios de 2020, este año ya se han batido varios récords. Junio, julio y septiembre fueron, respectivamente, los meses más cálidos jamás registrados en la Tierra.

Cuatro de los cinco mayores incendios de la historia de California ocurrieron esta década

Los incendios han ido empeorando cada año en California (EE UU), ya que las altas temperaturas y la sequía se combinan con fuertes vientos y dan lugar a una temporada de incendios más larga y destructiva. Los científicos relacionan estos fuegos con la crisis climática.

De los cinco mayores fuegos que ha habido en el estado de California, cuatro han ocurrido en esta década. Es más, siete de los diez incendios más dañinos en California se han producido desde 2015 y el más mortífero de la historia del estado tuvo lugar en 2018: el Camp fire, que quemó casi toda la ciudad de Paradise. 

Seis huracanes de categoría 5 en la región atlántica durante los últimos cuatro años

La comunidad científica lleva tiempo advirtiendo de que la crisis climática provocada por la mano del hombre influye en los desastres naturales. Los científicos consideran que el cambio climático ha incrementado la intensidad de los huracanes, especialmente en la región del Atlántico norte, aunque no la frecuencia de las tormentas.    

Cuando el huracán Dorian golpeó el norte de las Bahamas a principios de este año como tormenta de Categoría 5, diezmó comunidades enteras e inundó el 70% de Grand Bahama, una isla de unas 50.000 personas. También se convirtió en el sexto huracán de Categoría 5 en la región Atlántica en los últimos cuatro años, junto con los huracanes de récord Lorenzo en septiembre; Michael en 2018; Irma y Maria en 2017, que mataron a miles de personas; y el huracán Matthew en 2016, uno de los más fuertes y duraderos registrados.

Los huracanes de Categoría 5 no son los únicos que siembran el caos. El huracán Harvey, que tocó tierra en 2017 con Categoría 4, batió el récord continental de precipitaciones y mató a más de 80 personas. Los científicos afirman que la crisis climática empeoró el temporal; concretamente la tormenta fue al menos un 15% más fuerte debido al calentamiento global.

La década de los 2000 también registró un buen número de tormentas de Categoría 5, entre ellas el huracán Katrina en 2005. No obstante, en esta última década los huracanes de Categoría 5 han sido más consecutivos: cada uno de los cuatro últimos años han tenido tormentas de magnitudes catastróficas.

La capa de hielo del mar Ártico se ha reducido un 13% esta década

Las capas de hielo se están fundiendo y los glaciares están retrocediendo a un ritmo “sin precedentes”, según un informe de 2019 publicado por la ONU. Esta reducción generalizada de la criósfera ha propiciado que afloren trozos de tierra que llevaban milenios cubiertos de hielo. Al mismo tiempo, el nivel del mar está subiendo cada vez más rápido a medida que se derrite el hielo.

Desde 1979 —cuando surgieron las fotografías por satélite— la capa de hielo del océano Ártico, evaluada cada mes de septiembre, se ha reducido a un ritmo del 13% cada década, advierte el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC). A finales de este verano, el Ártico alcanzó su segundo mínimo histórico en volumen de hielo desde que existen registros, señala la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Los investigadores del IPCC han advertido que las comunidades costeras son las más vulnerables ante “amenazas climáticas como ciclones tropicales, subidas extremas del nivel del mar, olas de calor marinas, fusión de hielo marino y del permafrost”. Actualmente hay unas 680 millones de personas viviendo en áreas susceptibles de dichos peligros y Naciones Unidas apunta que, por lo general, estas comunidades son las menos preparadas para afrontar la crisis climática.

Inundaciones que antes tenían un 0,1% de probabilidades de producirse se han convertido en algo frecuente

Cuanto más calor hay retenido en la atmósfera, más lluvias torrenciales se producen y, por tanto, más inundaciones.

Pero no solo inundaciones, también torrentes tan grandes que antes se pensaba que sucedían cada mil años, lo que ha hecho que la comunidad científica reconsidere cómo denominar estos sucesos cada vez más frecuentes.

Las inundaciones provocadas por el huracán Harvey fueron uno de esos sucesos que tienen lugar, en teoría, cada mil años, por lo que solo había un 0,1% de probabilidades de que ocurrieran en 2017, según los datos registrados a lo largo del siglo a partir de los que trabajan los científicos.

La probabilidad de que se produjera semejante inundación hizo que mucha gente se preguntara cuántas inundaciones de las que suceden “cada 1000 años” habían tenido lugar recientemente. En 2016, cuando Estados Unidos sufrió cinco de esas inundaciones en un mismo año, los expertos se preguntaron en qué medida el calentamiento global había vuelto completamente inútiles sus modelos de predicción.

Los estudios realizados a comienzos de la década predecían más o menos este fenómeno. En 2012, investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y de la Universidad de Princeton calcularon que para 2100, inundaciones que suceden cada 100 años empezarían a producirse cada 20 años (o incluso cada 3 años).

Hubo más de 100 desastres climáticos de pérdidas multimillonarias, el doble que en la década anterior

Un análisis realizado por la edición estadounidense del HuffPost sobre los desastres que más pérdidas económicas han provocado este año entre sequías, inundaciones, tormentas, ciclones e incendios ofrece un panorama poco alentador sobre el gasto económico que debe afrontar un país para retomar la normalidad.

En los últimos 10 años, Estados Unidos ha sufrido al menos 115 desastres climáticos con pérdidas materiales de más de 1000 millones de dólares cada uno, según datos de la NOAA a fecha del 8 de octubre de este año.

Son casi el doble de desastres climáticos que en la década anterior, cuando la NOAA contabilizó 59 desastres de más de 1000 millones de dólares. En los años 90 hubo 52 desastres; en los 80, 28. Los registros de NOAA no se remontan más atrás y todas las estadísticas se hacen teniendo en cuenta el correspondiente ajuste por la inflación.

Los devastadores incendios forestales de California de 2017 y 2018 también fueron los desastres de su clase que más pérdidas materiales provocaron en las últimas cuatro décadas. Los incendios de 2018 generaron unas pérdidas de 24.000 millones de dólares, mientras que los de 2017 causaron pérdidas por valor de 19.000 millones de dólares.

Hemos vertido a la atmósfera la cifra récord de 40.500 millones de toneladas de dióxido de carbono en 2019

Las emisiones globales de dióxido de carbono se han cuadruplicado desde 1960. Las emisiones se estabilizaron desde 2014 hasta 2016 y han seguido aumentando desde 2017.

Estas emisiones alcanzaron un máximo histórico en 2018 y este año ha vuelto a suceder. Los científicos estiman que los países de todo el mundo han vertido 40.500 millones de toneladas de dióxido de carbono este año. Este repunte se produjo en parte por la creciente actividad de China e India, según explican los investigadores responsables del Global Carbon Budget anual.

Estas terribles noticias llegan entre una serie de informes publicados este año que instan a reducir de forma drástica las emisiones de dióxido de carbono para mitigar en la medida de lo posible las peores consecuencias de la crisis climática.

A este ritmo, acabaremos el siglo con un catastrófico aumento de 3,2 grados

El informe sobre la brecha de emisiones que publicó la ONU a finales de 2019 vino con una advertencia muy clara. Según este estudio (que calcula la diferencia entre la cantidad de gases de efecto invernadero que los países se han comprometido a cumplir y las proyecciones reales), las temperaturas del planeta habrán aumentado a finales de este siglo hasta 3,2 grados de media por encima de como estaban en la época preindustrial. Es más del doble de lo que los científicos estiman suficiente como para provocar un daño irreversible al planeta.

Si queremos cambiar ese destino, los próximos 10 años van a ser cruciales.

El Panel Intergubernamental del Cambio Climático de Naciones Unidas ya advirtió el pasado otoño de que la humanidad tiene algo menos de una década para controlar la crisis climática. No obstante, pese a lo sombrío del informe, el IPCC también asegura que si se toman medidas drásticas, inmediatas y sin precedentes, todavía tenemos tiempo.