¿Qué hacer con las acciones de Tesla en 2021?

Las acciones de la empresa fabricante de vehículos eléctricos Tesla se mueven ahora en torno a los 700 dólares después de marcar un máximo en enero en los 884 dólares. Su revalorización en lo que llevamos de año es del 1% tras una subida meteórica en los últimos doce meses del 690%. 

En las últimas semanas, Tesla ha sufrido más por las variaciones en la cotización del bitcoin que por las de la industria automovilística a la que pertenece. Elon Musk anunció que Tesla había comprado 1.500 millones de dólares en bitcoins y que planeaban aceptar la criptodivisa como forma de pago. 

Esos 1.500 millones procedían de la liquidez que poseía Tesla y que el mercado estimaba en 19.000 millones. El caso es que el bitcoin reaccionó al alza y tiró de las mismas acciones de Tesla, hasta que un comentario de Musk, a la sazón ex presidente de la compañía y principal accionista de la misma, colgó en Twitter un comentario al respecto de que el bitcoin y el Ethereum estaban un poco altos.

Ese comentario provocó un desplome del bitcoin desde los 55.000 a los 48.000 dólares, pero como Tesla tenía esos 1.500 millones en la criptodivisa sus acciones retrocedieron desde los 762 a los 714 dólares. 

Por lo tanto, al estar la cotización de Tesla tan ligada a la de un activo tan volátil como el bitcoin, ha perdido las referencias lógicas. Tesla lo hizo bien en 2020, pues casi alcanzó su objetivo de producir 500.000 vehículos a pesar de la pandemia, pero está perdiendo referencias fundamentales.

Razones fundamentales para valorar la acción de Tesla

Algunos analistas no recomiendan comprar acciones de Tesla. Consideran que el rally de 2020 no deja recorrido para otro rally en 2021. La acción está cara si la comparas con las de otras empresas automovilísticas y se acerca a una valoración de un billón de dólares. Algo difícil de justificar en base a las ventas o la producción anual de vehículos.

Quizás el optimismo que ha desatado Tesla es excesivo y algunos inversores no contemplan la posibilidad de que las cosas vayan mal, tal y como ha ocurrido con la caída provocada por sus inversiones en criptos. Si se mantienen los pies en el suelo, Tesla es una empresa fabricante de vehículos y debería cotizar en los niveles de las demás empresas automovilísticas. Pensar que Tesla pueda valer lo mismo que varios de sus competidores juntos, debería generar dudas sobre su sobrevaloración. 

La compañía tiene proyectos en otros sectores como las energías renovables, pero sigue siendo hoy en día una fabricante de vehículos que vende un cierto número de unidades al año a un precio determinado. Para los analistas, todo lo demás es humo y no justifica los precios de sus acciones. 

Así que Tesla afronta en estos momentos dos problemas fundamentales: por un lado, su cotización puede depender de la del bitcoin, algo que no gusta a muchos accionistas. Por otro lado, su posición de dominio en el mercado de los vehículos eléctricos es inestable por la fuerte y creciente competencia en todo el mundo.

Y existe un problema añadido más: en estos niveles Tesla es un valor muy atractivo para los bajistas, que empiezan a ver a la compañía como un valor inflado y, por lo tanto, con muchas papeletas para sufrir más caídas. Por ese motivo podría haber más posiciones bajistas abiertas en Tesla hoy que hace dos meses. Si se produjera un descenso en su cotización, los bajistas podrían lanzarse a por Tesla y generar descensos mucho más acusados. 

Tesla juega con fuego por su inversión en bitcoins y su precio, tan difícil de justificar frente a las demás empresas del sector. Quizás ya no sea un buen momento para comprar acciones de Tesla. 

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