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El transporte ecológico en las ciudades: una apuesta por la bicicleta eléctrica

La bicicleta es un fantástico medio de transporte que cuida el medio ambiente: reduce la contaminación del aire, la huella ecológica, las emisiones de carbono y, además de saludable, ¡cuida tu bolsillo!

Hasta la II Guerra Mundial, la bicicleta era el medio de transporte por excelencia en las ciudades, pero excepto en países como Holanda o Bélgica, fue quedando aparcada a mera actividad de recreo. Sin embargo, la reciente crisis y el encarecimiento del petróleo han contribuido a un ligero ascenso de medios de transporte más económicos y ecológicos, como la bicicleta eléctrica.

La bicicleta eléctrica o e-bike, es una bicicleta tradicional, a la que se le instala un motor eléctrico para que ayude en el pedaleo. Podemos comprarla directamente o podemos optar por adaptar una bicicleta convencional. ¿Sabes cómo funciona y qué ventajas tiene sobre otros medios de transporte?

¿Cómo funciona la bicicleta eléctrica?

Consta de varias partes: ciclo (parte de bicicleta tradicional), batería, controlador (envía la potencia al motor), motor eléctrico y el sensor de pedaleo. La energía llega al motor gracias a una batería que se recarga en la red eléctrica, aunque también lo puede hacer mediante un panel solar. En la actualidad, ya hay motores que se recargan en marcha, en cuesta abajo.

Cuando el sensor capta que hay alguien pedaleando, pone en marcha el motor, que ayuda así a salvar desniveles del terreno o a hacer largas distancias. Al dejar de pedalear o frenar, el motor se para.

Tipos de bicicletas eléctricas:

Bicicleta eléctrica completa: se adquieren directamente ya eléctricas, pero son más caras y pueden tener problemas de compatibilidad si se estropea alguna pieza. A partir de 800 euros las de ciudad, y a partir de 1000 euros las de montaña.

Bicicleta tradicional a la que instalamos un kit: algunos son de conversión rápida, por lo que podemos instalarlo nosotros mismos en muy poco tiempo. Las ventajas sobre la eléctrica de serie, es que no tenemos que comprar una bicicleta nueva si ya tenemos una tradicional, por lo que ahorramos mucho dinero. Kits a partir de 400 euros.

Formato plegable: pensada para poder guardarlas en coches, pisos o al llegar a la oficina.

Ventajas

Más económica que los coches y motos de combustión, y también más barata que comprar un vehículo eléctrico para ciudad.

Puedes adaptar tu bicicleta tradicional mediante un kit, incluso la puedes convertir tú mismo en pocos minutos, por lo que no necesitas hacerte con una bicicleta nueva.

No contamina y por tanto ayuda a combatir la contaminación del aire urbano, ¡olvídate de las emisiones de CO2!

Según la condición física de la persona, el tipo de terreno o la distancia, la bicicleta eléctrica resulta más cómodaporque permite recorrer más distancia, por ejemplo, o subir cuestas en el caso de hacer un ejercicio físico más moderado. La bicicleta no te lleva sola, la sensación es de un ligero impulso al arrancar o en cuestas, por lo que el movimiento es suave y fluido.

Inconvenientes

La autonomía de las baterías de litio (ya apenas se usan de plomo al ser más pesadas y contaminantes) es de unos 35 a 60 Km, aunque esto puede variar por el uso que se haga del motor, peso del ciclista, etc. Algunas pueden llegar a los 140 km.

La bicicleta tradicional sigue siendo la opción menos contaminante ya que no necesita baterías y supone un gasto 0 en electricidad.

Legalidad

Ante todo, la bicicleta eléctrica o de pedaleo asistido no necesita de carnet de conducir ni seguro, por lo que es como una bicicleta tradicional, pero para ello ha de cumplir una serie de requisitos que son:

Un motor que no supere los 250W de potencia.

Velocidad máxima de 25 Km/h.

No debe pesar más de 40 Kg.