¿Serán las bicicletas eléctricas la mejor opción para desplazarse por la ciudad?

Pasa la nota:

Si hay un vehículo que poco a poco va ganando espacio en las calles de las grandes ciudades esa es la bicicleta eléctrica. Cómoda, sostenible y con un precio más o menos asequible, este vehículo de dos ruedas ofrece muchas ventajas para animarte a dejar definitivamente el coche aparcado en el garaje.

A diferencia de las bicicletas convencionales, las bicicletas eléctricas cuentan con un pequeño motor eléctrico que asisten al pedaleo en el momento en el que el ciclista lo necesita. Son vehículos que promueven un estilo de vida más respetuoso con el medio ambiente, ya que no emiten ningún gas contaminante a la atmósfera y reducen el ruido. Además, son fáciles de conducir y nos ayudan a estar en forma, ya que combinan el modo eléctrico con el pedaleo tradicional ¿Aún quieres más razones para subirte al sillín? Aquí tienes algunas más:

  • Para desplazamientos que no superan los 10 kilómetros, la bicicleta eléctrica es una interesante opción de transporte para moverse dentro de una misma ciudad. El empujón que aporta su pequeño motor eléctrico permite ir de un sitio a otro con rapidez. Pueden alcanzar una velocidad de 25 km/h, según la normativa europea.
  • Ofrecen un pedaleo cómodo. Las cuestas y calles empinadas de las ciudades ya no suponen un obstáculo cuando hablamos de bicicletas eléctricas. El pedaleo asistido se convierte en estos momentos en tu mejor aliado. Y si no te atreves a utilizar la bici por el esfuerzo que requiere, tranquilo, su motor eléctrico evitará que te canses y acabes lleno de sudor al final de tu recorrido.
  • Al igual que ocurre con otro tipo de bicicletas, las eléctricas puedes combinarlas con otros medios de transporte público, como el tren, el metro o el autobús. En el mercado hay disponibles diferentes tipos y tamaños, incluso plegables. Eso sí, fíjate bien en el peso de la bicicleta para ver si puedes cargar con ella.
  • El coste y mantenimiento de una bicicleta eléctrica es más asequible que el de un coche. No sólo por el gasto inicial, sino porque con una bici evitas tener que llenar el depósito de combustible. Para que funcione, sólo tienes que cargar sus baterías utilizando un enchufe convencional, con la gran ventaja de que puedas hacerlo en cualquier lugar, en la oficina, en un restaurante o en casa. En unas cinco horas, puedes tener la batería cargada al cien por cien.

En resumen, la bicicleta eléctrica es un modelo de transporte económico, saludable y que ayuda a combatir el cambio climático. Sus ventajas ya han llenado los carriles de numerosas ciudades dentro y fuera de Europa. Ahora es el turno de fomentar y facilitar su uso,