Bosques y género: una alianza catalizadora para el desarrollo sostenible

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Aunque es ampliamente reconocido que la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer actúan como catalizadores para lograr el desarrollo sostenible, muchos esfuerzos todavía se centran en actividades de promoción y actividades aisladas. El reto consiste en forjar alianzas entre la igualdad de género y cada política y programa para el desarrollo sostenible. Ello incluye los bosques, un ecosistema clave que fortalece a la vez los medios de subsistencia locales, las economías nacionales y la lucha mundial para mitigar el cambio climático.

Relaciones entre bosques y género: viejas cuestiones, nuevas iniciativas

El destino de los bosques está inextricablemente ligado a las cuestiones de género. En las zonas rurales, las mujeres desempeñan un papel fundamental dentro de los bosques, como usuarias y protectoras: el conocimiento y las prácticas de las mujeres sobre los bosques mantienen las economías de los hogares y los ecosistemas saludables por igual. Sin embargo, la silvicultura es un sector dominado por los hombres, y ellos lideran las decisiones económicas y políticas fundamentales relacionadas con los bosques. Esta paradoja se agrava aún más por las persistentes barreras socioeconómicas, culturales y jurídicas que impiden a las mujeres participar plenamente, contribuir y beneficiarse de la política forestal y los esfuerzos de gestión.

El único camino a seguir es, en primer lugar, reconocer los conocimientos diferenciados y valiosos, las habilidades y los roles de las mujeres y los hombres en los recursos y la gestión forestales; y luego, integrar tales perspectivas diferenciadas por género en las políticas y programas. Este nexo entre el género y el bosque apoyará el logro de los diversos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluidos el ODS 5 (igualdad de género), el ODS 13 (acción climática) y el ODS 15 (vida en tierra). Dado que las brechas y las barreras de género aún no se apoyan en una multitud de temas, la incorporación de la perspectiva de género no puede ser una actividad aislada. Es más bien un tema transversal, con múltiples puntos de acción para lograrlo.

Para superar las barreras de género históricas, el Programa ONU-REDD apoya los mecanismos que dan voz a las mujeres locales dentro de las vías políticas. En Panamá, el Canal de la Mujer del proceso nacional de “ escucha activa de la selva ” es un caso pionero de facilitación a las mujeres indígenas, afrodescendiente y las mujeres rurales para hacer escuchar su voz en cuestiones de tierras y bosques. Este ejercicio, llevado a cabo en 2015, reveló perspectivas alternativas sobre la política forestal, que no sólo eran distintas, sino más perspicaces que las opiniones dominantes de los hombres sobre los productos básicos. Por lo tanto, Canal de la Mujer nutre las opciones de políticas para hacer frente a la deforestación que mejoran al mismo tiempo los medios de vida de la comunidad.

Además, el programa ONU-REDD + basada en la comunidad ( CBR + ), que está llevando a cabo unos 100 proyectos locales a través de seis países, ha incorporado el género como una característica transversal, con un amplio apoyo tanto del gobierno, como de las partes interesadas de base. En particular, todos los planes nacionales de CBR + incluyen parámetros de género en sus criterios de selección de proyectos y dentro de sus marcos de monitoreo, proponiendo metas o indicadores relacionados con la participación de la mujer y la igualdad de género. El impacto de este enfoque ya es notable. En la República Democrática del Congo , CBR + ha creado un espacio político para las mujeres indígenas para regenerar y recuperar los bosques, protegiendo así los medios de vida locales e incorporando un punto de vista sostenible en sus comunidades.

Con base en todas estas experiencias y lecciones, el Programa ONU-REDD acaba de lanzar una herramienta orientada a la acción para guiar la incorporación del género a lo largo del ciclo de las políticas para REDD+. Este Informe Metodológico sobre Género está organizado en cinco ejes principales: (i) análisis de género; (ii) sensibilización y construcción de capacidades; (iii) participación sensible al género; (iv) planificación y supervisión con enfoque de género; y (v) la gestión del conocimiento sobre el género. Para cada eje, proporciona un “menú” de actividades con enfoque de género, ejemplos concretos y posibles indicadores de género para monitorear el progreso y evaluar el éxito. Este instrumento metodológico tiene por objeto avanzar en la acción nacional sobre género desde la promoción -que hasta ahora ha prevalecido- hasta influir en cómo se diseñan, revisan, adoptan, implementan y monitorean las políticas y programas. Va más allá de las medidas sensibles a las cuestiones de género (como la concienciación básica y “no hacer daño”), para lograr políticas que tengan en cuenta las cuestiones de género y, a través de ellas, promover más eficazmente la protección de los bosques, combatir el cambio climático y mejorar los medios de vida locales.

Bosques y género: Lo que deberían saber los formuladores de políticas

¿Qué es género? El género se refiere a los atributos económicos, políticos y culturales asociados con el hecho de ser un hombre o una mujer. Estos atributos varían de país a país, e incluso dentro de cada uno de ellos, y pueden cambiar a lo largo del tiempo. Los roles de género son las obligaciones definidas socialmente, las responsabilidades y los comportamientos que son considerados apropiados para una mujer y para un hombre en una comunidad en particular. Es importante entender la complejidad del rol de género, ya que esto tiene como resultado identificar oportunidades para mejorar el manejo de los bosques y para construir una mayor equidad. Pasar por alto las diferencias de género puede resultar en una valoración incorrecta de los pros y los contras y de los efectos de las políticas sobre las comunidades forestales.

 El género influye sobre el manejo forestal: El género influye en los roles individuales que se desempeñan en el manejo de los bosques,
su acceso a estos y cómo se utilizan los recursos forestales. En el caso de los productos forestales no maderables (PFNM) hay una increíble variación entre los países y dentro de ellos en cuanto a los tipos de productos y las etapas de la producción en las que participan hombres y
mujeres. Por ejemplo, en el sur de Etiopía, son mayoritariamente mujeres las que sangran y recolectan la resina de olíbano, mientras que en
el norte y noreste de Etiopía estas actividades las desarrollan los hombres. Desafortunadamente, se carece de datos sobre la participación de
las mujeres en muchas actividades forestales, así como también en actividades forestales a gran escala, lo que hace difícil obtener una imagen
correcta de su involucramiento. Esto puede sugerir que los papeles de las mujeres en el sector forestal son invisibles e informales las llevan a
trabajar en condiciones pobres y con menor remuneración.

 Las mujeres dependen de los bosques para sus ingresos y subsistencia: Según el Banco Mundial, las mujeres en comunidades forestales obtienen la mitad de sus ingresos de los bosques, mientras que los hombres obtienen solo una tercera parte. Investigaciones de la Red de Pobreza y Medio Ambiente (PEN, por sus siglas en inglés) de CIFOR determinaron que el ingreso proveniente de las actividades forestales es una quinta parte del total de los ingresos de las familias que viven dentro o cerca de los bosques; los hombres contribuyen más que las mujeres porque sus actividades generan un ingreso, mientras que las mujeres están más involucradas en actividades de subsistencia. Por otro lado, aunque las actividades forestales de hombres y mujeres contribuyen a los ingresos de los hogares, hay considerables diferencias de género en el aprovechamiento de los productos forestales.

Género y toma de decisiones: Los bosques han sido considerados frecuentemente un sector dominado por los hombres, lo que ha dificultado que las mujeres participen en el manejo de los bosques y la toma de decisiones. Con frecuencia, las mujeres son excluidas de las tomas de decisiones debido a las barreras sociales, las barreras logísticas, las reglas que gobiernan la forestería comunitaria y el prejuicio de los hombres en las actitudes de aquellos que promueven las iniciativas de forestería comunitaria. Recientes estudios sugieren que la participación de las mujeres se da más a menudo cuando hay menos instituciones exclusivas, más nivel de educación en las familias, y una menor desigualdad económica entre los géneros.

Aumentar la participación de las mujeres en los comités de toma de decisiones de las instituciones de forestería comunitaria
ha demostrado que mejora la gobernabilidad de los bosques y la sostenibilidad de los recursos.

Género y cambio climático: En 2007 el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés)
reconoció que el cambio climático tendrá diferentes consecuencias para hombres y mujeres. El cambio climático tiene el potencial de exacerbar las desigualdades de género y aumentar la vulnerabilidad de las mujeres en varias formas. Por ejemplo, las mujeres rurales que obtienen sus ingresos de los bosques verán su sustento alterado por cambios que afectan a la disponibilidad de los recursos. Aun así, el involucramiento activo de las mujeres en el manejo y conservación de los bosques y de otras reservas naturales las convierte en actores claves en los esfuerzos de mitigación y adaptación. Conforme se identifican técnicas agrícolas inteligentes para hacer frente al clima, será necesario que estas se adapten y se divulguen de manera que tanto las mujeres como los hombres tengan la oportunidad de adoptarlas.

Mujeres y REDD+: Es importante considerar el género en las políticas globales y en los programas de mitigación del clima, como es el de
REDD+. Para hacer posible el éxito a largo plazo de REDD+ sobre el terreno, las diferentes necesidades de los géneros, así como la utilización y el conocimiento de los bosques serán contribuciones críticas para la elaboración de políticas e intervenciones. Los riesgos potenciales de REDD+ para las mujeres incluyen las restricciones a las actividades de medios de vida o al acceso a los bosques, que pueden llevar a una mayor carga de trabajo o a la pérdida de ingresos y la exclusión de mecanismos de distribución de beneficios.

Mujeres y tenencia de tierras: Poseer bienes, como tierra o árboles, refuerza la posición de las mujeres en los hogares y las comunidades
y les proporciona incentivos para manejar de forma sostenible sus recursos. Sin embargo, un enfoque estrecho centrado en la propiedad
pasa por alto el acceso de las mujeres a los recursos y su uso. Aun comprendiendo que las leyes consuetudinarias y los derechos de facto son
importantes, es necesario prestar más atención a los espacios “intermedios” a los que las mujeres tienen acceso. Estos espacios son los que
se encuentran entre los cultivos de los hombres, los árboles o las tierras degradadas donde las mujeres pueden recolectar leña o alimentos
silvestres12. Entender la dimensión de género en el marco de los derechos existentes sobre las tierras y su tenencia llevará a unas políticas
sostenibles de manejo más efectivas y flexibles que protegerán las necesidades de múltiples usuarios.

Hombres y mujeres en el manejo sostenible de los bosques: Hay enormes beneficios en hacer participar a hombres y mujeres en
las políticas de manejo de los bosques. Involucrar a las mujeres en decisiones relacionadas con los bosques a nivel de comunidades ha
demostrado tener efectos positivos en varios aspectos del manejo forestal, incluida la regulación de las actividades ilegales y la capacidad de
los grupos de la comunidad para manejar conflictos. La inclusión de las mujeres en los comités ejecutivos de manejo forestal y la participación efectiva en la toma de decisiones mejora la gobernanza forestal y la sostenibilidad de los recursos. En muchos bosques y países, por lo tanto, una mayor equidad de género es una de las claves para el manejo forestal sostenible.

Tratar la diferencia de género en la investigación: Hay lagunas significativas en la investigación encaminada a entender como los roles y las responsabilidades complementarias de hombres y mujeres pueden mejorar el manejo forestal sostenible. Estas incluyen más investigaciones sobre los tipos de gobernanza que permiten a más mujeres tomar decisiones13,14; la distribución de responsabilidades, beneficios e información entre hombres y mujeres en grupos mixtos; las repercusiones de las reformas en los derechos de las mujeres sobre los recursos de los árboles y los bosques; y los roles y la contribución de mujeres y hombres con respecto a las acciones colectivas y las restricciones en el ámbito forestal.

También es necesario un examen más exhaustivo de los impactos diferenciados por género de procesos y políticas globales emergentes como la mitigación climática y la adaptación. Abordar estas diferencias será vital para mejorar las políticas de manejo forestal y, en particular, para la asignación de recursos y la distribución de beneficios equitativas entre los géneros.

 

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