Siguen migrantes intentando nueva vida. ¿Qué motivaciones hay detrás de la “caravana de los sueños”?

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A mediados del pasado mes de octubre, un grupo de unos mil hondureños dejó su país natal y emprendió un largo camino hacia Estados Unidos en busca de una vida mejor. Se les conoció como la primera caravana de migrantes, a la que siguieron otras cuatro conformadas también por ciudadanos guatemaltecos y salvadoreños. Para llegar a territorio estadounidense, lógicamente debían cruzar primero México, lo que ha empeorado todavía más las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Como era de esperar, la travesía no está siendo nada fácil. Al llegar al puente que separa Guatemala con el país azteca, los migrantes se encontraron con cientos de policías que tenían órdenes de no dejar cruzar a los migrantes. indocumentado. Ello resultó en que solo fueran unos 600 los que consiguieron cruzar la frontera de manera oficial, mientras que otros arriesgaron su vida intentando cruzar por el río. Al otro lado se encontraron con la generosidad de la población mexicana.

¿Pero qué lleva a miles y miles de personas a poner en riesgo incluso a su propia familia? Una de las razones que explican estos movimientos migratorios es el contexto económico y social de sus países de origen. Se trata de regiones afectadas por altos índices de pobreza y de violencia, en muchos casos extrema, que las hacen inhabitables. No cuesta imaginar que en situaciones así uno guarde la esperanza de encontrar una vida mejor en otra parte del planeta.

A todo esto se le suman unos gobiernos estatales que no parecen interesados en proteger los derechos humanos de sus propios ciudadanos. Son países con una corrupción estructural de la que lleva siendo partícipe la clase política desde la época de la Guerra Fría y que resulta muy difícil de combatir. Además, hay quien apunta el cambio climático como otro causante responsable de las malas cosechas y, por lo tanto, de crear inestabilidad alimenticia.

Parece también incierto el futuro que les esperaría en Estados Unidos en el caso de poder cruzar la frontera. Donald Trump no les va a poner las cosas fáciles. Por ahora, ya está en marcha el famoso muro que prometió durante su campaña electoral, aunque hasta el momento solo se ha construido una especie de valla. También ha firmado medidas tan o más polémicas, como la Orden Ejecutiva 13780 o la política de separación de familias inmigrantes.

La “caravana de los sueños” está llena de sueños rotos. De los miles de migrantes esperanzados que han abandonado su país natal hay algunas que han dado a luz en el camino, otros que han perdido la vida −voluntariamente o no−, y muchos otros más que han sido deportados. Cada caso es único pero les une un contexto sociopolítico adverso. Por mucha inseguridad que les depare el futuro al sumarse a la caravana, esta no supera la inseguridad que viven en su país.