Saltar al contenido

Son los cigarrillos electrónicos una nueva fuente de nicotina y adicción disfrazada de tecnología

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

El cigarrillo electrónico es un dispositivo que genera un aerosol a partir de un líquido. Este contiene productos químicos potencialmente tóxicos en concentraciones más bajas que en el tabaco, pero superiores a la contaminación del aire.

Los primeros modelos eran bastante ineficaces en la liberación de nicotina. Las partículas eran demasiado grandes, lo que dificultaba y retrasaba su absorción, reduciendo así la capacidad de producir adicción. Las nuevas versiones de los cigarrillos electrónicos o vapers solucionaron esta dificultad. Se mejoró la duración y calidad de las baterías, aumentando la potencia de funcionamiento del producto y favoreciendo la absorción de nicotina. Esto facilita la generación de dependencia en el usuario.

Químicos y problemas de salud

El aerosol de un cigarrillo electrónico contiene los siguientes componentes:

  • Nicotina, en concentraciones que suelen ser superiores a las etiquetadas y estar entre 6 y 22 mg por cartucho.
  • Formaldehído y otros aldehídos que se producen naturalmente al calentar propilenglicol o glicerina vegetal.
  • Otras toxinas y sustancias saborizantes que sufren una degradación térmica al crear el vapor.

En relación con los efectos de estas sustancias sobre la salud, los principales problemas identificados hasta el momento se han relacionado con pneumonitis, tras detectarse más de 300 casos de personas afectadas por una enfermedad extraña y potencialmente mortal en EE. UU.

Los pacientes eran mayoritariamente jóvenes sanos que presentaban dificultades severas para respirar, vómitos, fiebre y fatiga. Algunos necesitaban respiración asistida. Casi todos los afectados desconocían las sustancias reales que habían inhalado con su cigarrillo electrónico, ya que muchos lo habían comprado en la calle de forma irregular o lo habían mezclado con THC, el principal componente psicoactivo del cannabis.

También se ha encontrado un aumento agudo de la frecuencia cardíaca. No obstante, faltan estudios a largo plazo además de tener que aislar los efectos del e-cig, ya que la mayoría de usuarios son también fumadores.

¿Realmente reducen el daño que el tabaco produce a los fumadores o no?

Los últimos estudios rigurosos publicados dejan claro que el uso del cigarrillo electrónico puede aumentar el riesgo de los fumadores, ya que no cambian el consumo de tabaco por el vapeo, sino que hacen un uso combinado de ambos.

La mayoría de fumadores usuarios de cigarrillo electrónico lo utilizan en entornos donde estaba prohibido fumar. De esta forma, además de exponerse a unas sustancias nuevas, se reduce la probabilidad de que dejen de fumar durante los intentos de abandono. Así lo comprobaron los investigadores Stanton A. Glantz y David W. Bareham al analizar estudios sobre la eficacia de los e-cig para dejar de fumar.

Los cigarrillos electrónicos son la adaptación de la industria del tabaco a la reducción de fumadores y a la regulación de espacios sin humo. En definitiva, y tal y como recomienda la FDA en su último comunicado, el cigarrillo electrónico no ayuda a dejar de fumar y favorece el uso de nicotina en entornos donde ya había desaparecido. Es una puerta de entrada al tabaquismo, por lo que los profesionales de la salud deberían encarecidamente no recomendarlos.