Es necesario el abandono total de los combustibles fósiles si se quiere evitar un calentamiento de 1,5 grados

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Greenpeace recuerda que es necesario el abandono total de los combustibles fósiles en 2050 si se quiere evitar un calentamiento de 1,5 grados

Greeanpeace ha valorado “positivamente” el Acuerdo de París que entre otras cosas establece como objetivo limitar a 1,5 grados centígrados el calentamiento global. La organización considera que el acuerdo “marca un objetivo que sólo es posible alcanzar con el abandono total de los combustibles fósiles en 2050 como tarde”. De todas formas señala que los grandes líderes aún no han fijado “los medios para lograrlo”.

El director ejecutivo de Greenpeace, Kumi Naidoo declaró a la prensa en la cumbre COP21 de París que “lo más importante de la cumbre es que la industria de los combustibles fósiles hoy ha recibido el mensaje de que este es el final de la era de las energías fósiles”

Y señaló que “los inversores tiene que empezar a sacar el dinero del carbón, el petróleo y el gas. Y la gente que esté pensando en invertir, tiene que hacerlo en renovables” mientras que agregó “en los palacios de los países petroleros hoy va cundir el pánico, como debería ser”.

Mientras que acusó a las compañías energéticas de llevar al mundo “al punto en el que estamos: han intentado manipular el debate público patrocinando investigaciones científicas no rigurosas, pagado a académicos en Estados Unidos y Europa, y ahora tienen que ver que, pese a todo lo que han hecho, la gente corriente ha triunfado”.

“Nadie podía haber imaginado, al principio de las dos semanas de la cumbre, que acabaríamos consiguiendo un objetivo de calentamiento global de 1,5 grados” dijo y señaló que el acuerdo “no nos sacará del agujero en que estamos metidos, pero hace que la cuesta salir de él sea menos empinada”.

Por su parte la responsable de la campaña del cambio climático de Greenpeace España, Tatiana Nuño, solicitó urgencia a la hora de actuar porque “el reloj del tiempo avanza y la ventana de la oportunidades se etá cerrando”. Mientras que advirtió ante el acuerdo de París que “no es momento para triunfalismos, dadas las vidas que se han perdido ya como resultado de los impacto del cambio climático y las vidas que están en el precipicio según suban las temperaturas”.

¿Cómo se obtiene la energía fósil?

La energía fósil es la que se obtiene a partir de la combustión de restos orgánicos animales y vegetales fosilizados que, en general, datan de distintas eras geológicas.

Los dos principales combustibles fósiles son el carbón y el petróleo. El primero de ellos se ha formado a lo largo de toda la historia geológica de la Tierra. Pero las principales acumulaciones de carbón son las que se originaron en el período Carbonífero, durante el cual crecieron en el planeta extensos bosques de los que proviene el fósil. Además de carbón de origen vegetal, existen otros de origen animal y mineral. El petróleo deriva, principalmente, de los cambios que experimentan las acumulaciones de plancton marino. Éste, a través de un proceso en el que intervienen bacterias anaeróbicas, da lugar a la formación de una materia denominada sapropel, que se va transformando hasta producir la mezcla de hidrocarburos característica del petróleo crudo.

Combustibles fósiles vs energías renovables

El carbón, el petróleo y el gas natural son las tres fuentes de combustibles fósiles de las que dependemos principalmente para cubrir nuestras necesidades energéticas, ya sea para el calentamiento de nuestros hogares como para suministrar electricidad o para suministrar el combustible necesario a nuestros coches y otros medios de transporte.

El problema con los combustibles fósiles es que no son renovables. Su suministro está limitado y llegará el día en el que se agoten por completo las existencias en el planeta. Los combustibles fósiles se formaron a partir de plantas y animales que vivieron hace millones de años y que tras quedar bajo tierra en determinadas condiciones, sus restos acabaron transformándose en la materia combustible que conocemos y usamos hoy en día.

De hecho, los combustibles fósiles más antiguos tienen su origen en el período Cámbrico hace unos 500 millones de años, mucho antes de que los dinosaurios entrasen en escena. En cambio, los últimos combustibles fósiles (entre los que se encuentran los menos eficientes como la turba o el carbón de lignito), comenzaron a formarse hace “tan sólo” cinco millones de años en el periodo Plioceno. Por ello no se regeneran con la velocidad necesaria para cubrir nuestra demanda energética futura.

Y a pesar de ello, los combustibles fósiles junto con la energía nuclear, todavía suponen el 93% de las fuentes de energía de todo el planeta. Por tanto, de forma global, sólo en un 7% estaríamos cubriendo nuestras necesidades gracias a las energías renovables.

Los combustibles fósiles existen. Y hoy en día, nos hacen un inestimable servicio. El problema es que mediante su uso aparecen una serie de problemas medioambientales. Durante su combustión, se emite a la atmósfera dióxido de carbono que es el gas que contribuye principalmente al calentamiento global. Por ello, el aprovechamiento energético de los combustibles fósiles se ha considerado como el primer factor desencadenante de la liberación a la atmósfera de gases de efecto invernadero. De hecho, durante el siglo XX se considera que la temperatura del planeta ascendió un 0,6ºC, hecho que se ha relacionado con el crecimiento y desarrollo industrial que tuvo lugar en ese periodo, y que se basó en el uso de la energía a partir de combustibles fósiles.

El impacto del calentamiento global no afecta sólo a las áreas del planeta más industrializadas, sino que termina afectando a todo el planeta. En el Ártico y en la Antártida, el progresivo aumento de las temperaturas está causando el derretimiento del hielo, que provoca a su vez el aumento de los niveles del mar en todo el mundo y afecta a la composición del agua de los océanos. La contaminación atmosférica es también uno de los problemas mundiales debido al uso de combustibles fósiles, y que afecta a la salud humana y al desarrollo de ecosistemas.

Otros problemas medioambientales asociados a los combustibles fósiles aparecen tan pronto como se extraen de los yacimientos donde se encuentran: puede haber derrames de petróleo que dañen gravemente un ecosistema al completo, o el estado en que queda la zona circundante a la explotación de una mina de carbón.

Todos, incluidas las empresas que explotan estos recursos no renovables, sabemos de los riesgos que conllevan. Pero en tanto las energías renovables no sean una alternativa viable como fuente principal de energía, seguiremos dependiendo necesariamente de los combustibles fósiles para poder seguir con el ritmo de desarrollo actual.