¿Qué es mejor para el medio ambiente, comprar en línea o en establecimientos físicos?

Pasa la nota:

A la hora de hablar de sostenibilidad es claro tener en cuenta que todo lo que compramos tiene un impacto ambiental. Sin embargo, no podemos pretender no comprar nada. Es por esta razón que es necesario evaluar que tanto afecta nuestro comportamiento como consumidores. Con el incremento del comercio digital y los negocios virtuales, ha surgido otro interrogante para los ambientalistas. ¿Qué es mejor para el medio ambiente, comprar en línea o en establecimientos físicos?

La respuesta a este interrogatorio no es blanco y negro, por el contrario, ambos tienen una variedad de matices, pros y contras. Según un estudio realizado por la firma Deloitte, las compras en centros comerciales tienen un 7% menos de impacto ambiental que las compras en línea. Este efecto se mide con base en las emisiones de carbono. Esto puede ser debido a que a la hora de comprar en línea sé está asumiendo el transporte de lo que está adquiriendo, desde donde sea que se esté comprando. En ese sentido comprar una camiseta que viene de China por supuesto que tendrá mayor impacto que si la compra en la tienda local. Adicionalmente, el empaque en el que viene la mercancía también genera un efecto negativo en el ambiente.

En contraste, un estudio realizado por Green Design Institute de Carnegie Mellon evidenció que el comercio electrónico reduce la huella de carbono de un consumidor en un 35%. La razón es que el usuario que se informa por Internet no tiene que desplazarse varias veces a diversas tiendas para escoger el producto que desea. De la misma manera, en caso de ser un consumidor verde, puede optar por verificar que proveedores pueden hacer un envió más ecológico y decidirse por productos más amigables con el ambiente no tan asequibles en las cercanías.

En general, hay muchos más factores que se pueden evaluar en estos estudios. No solamente el impacto por desplazamiento debería ser tenido en cuenta, sino el efecto del producto que sé está comprando, el empaque, si el envío requiere una devolución o si las rutas del producto. De hecho, según algunos debates estudiantiles de la Universidad de New Jersey, el producto que se está adquiriendo sería el que definiría que tipo de compra es el ideal. Electrodomésticos como un refrigerador, seria mejor comprarlo en línea, mientras que zapatos y ropa deberían ser adquiridos en la tienda física para menor impacto ambiental.

¿Y con relación al entretenimiento digital?

Sin embargo, a la hora de hablar de entretenimiento digital, la situación cambia un poco. Pues por lo general la adquisición de servicios no incluye un envío de paquete. En este caso estaríamos dejando a un lado el tema del transporte y nos enfocamos en otros factores. Servicios como Netflix, como una alternativa a los cines, por ejemplo, sin lugar a dudas genera un beneficio ambiental. Pero aun así según Greenpeace sigue generando altas cantidades de contaminación debido al uso de energías sucias. Plataformas online como Betway Casino son una buena alternativa en lugar de los casinos físicos convencionales, y es contar con más 400 tragamonedas representarían un gasto energético importante en un casino físico, sin embargo las plataformas digitales de este tipo hacen más eficiente, ecológica y económicamente, la oferta. Por su parte, las páginas que ofrecen streaming de eventos en vivo como Concert Window, donde se puede acceder a las transmisiones de los conciertos gratis o desde tan solo 3 dólares, son un escenario para músicos que están empezando la carrera o que un no son tan conocidos, pero además disminuyen el impacto ambiental al acercar el concierto a miles de espectadores, sin tener que trasladarlos físicamente.

Estos son sin lugar a dudas, servicios que evitan trasladarse a los establecimientos en tierra y por ende reducen la huella de carbono vinculada con el desplazamiento. Sin embargo, si este tipo de entretenimiento se compara con salir a dar un paseo en bicicleta, jugar en el parque o arreglar el jardín, la historia es otra.

Pero incluso algunas actividades al aire libre, como conciertos de libre entrada, pero masivos pueden generar un gran impacto ambiental. Se estima que en un gran evento se utilizan alrededor de 16 plantas generadoras y cada una de ellas consume 46 litros de combustible por hora. Por lo que, para un festival con 32 horas de actividad, sé estarían emitiendo cerca de 80,27 toneladas de CO2. Pero esto tampoco significa que no se deba entonces ni salir a un concierto. Sino hacernos cada vez más conscientes de lo que estamos consumiendo. Incluso muchos artistas cada vez llaman más la atención sobre la situación y promueven estilos de vida más sostenibles, como es el caso Beyonce y Jay-Z que ofrecen boletos gratis a los veganos.

Comportamiento del consumidor

Es el verdadero pilar del asunto, pues son las decisiones de los usuarios las que a final determinan el impacto ambiental de una compra. Hacer varios viajes al centro comercial o comprar una billetera que viene de China, no son decisiones muy amigables con el ambiente. Por lo contrario, los expertos proponen compras en grupo, que se lleven a cabo en un mismo día y se combinen con otro tipo de actividades. De igual manera, si se compra por Internet, evitar la devolución de mercancía porque el efecto es doble.

Comprar lo que necesita o comprar varios artículos pequeños en diferentes tiendas tampoco es lo mejor. Incluso esta comprobado que cuando las personas compran por Internet hay una tendencia superior a adquirir más cosas, debido a la facilidad en la transacción. Por otro lado, Internet complementa a los negocios físicos expandiendo el conocimiento, de manera que cada vez hay más plataformas que impulsan el intercambio, como iniciativas de trueque como Le Siga- Siga. La expansión de productos sostenibles e incluso en la web es posible informarse mejor sobre cuales son las alternativas de mercados verdes cerca a nuestra ubicación. Un ejemplo de este tipo de tiendas es el primer supermercado sin plásticos en el mundo que está en Ámsterdam. Esperamos que esta iniciativa se sigla replicando alrededor del mundo. Por ahora ya hay en varios lugares pequeñas tiendas a granel, las cuales se están popularizando de nuevo.

En conclusión, no hay una respuesta concreta de cual es la mejor opción para comprar, sino que hay muchas alternativas. Pero lo que es más importante es que todo depende siempre del producto y de las decisiones que toman los compradores a la hora de adquirir bienes y servicios. No podríamos negarnos de hacer de todo o de vivir en un mundo no consumista, pero si es nuestra decisión el intentar reducir y ser consciente de nuestra propia huella de carbono.