La crisis covid nos hace apostar por una economía local y más barata

costo estilo de vida

Las economías basadas en un crecimiento infinito – el capitalismo, más específicamente – fundamentalmente tratan a las personas y a las cosas como elementos desechables. Si se estropean y lo estropeas, sigues adelante y utilizas nuevos trabajadores. Así ha estado funcionando el sistema económico global, durante las últimas décadas. Pero el covid está debilitando grandes apuestas y los compradores, los civiles, los ciudadanos estámos ahora abriendo los ojos y descubrir que la economía local y más barata es buena, óptima y conveniente para todos!

Las economías en crecimiento utilizan lógicas de explotación que destruyen a las personas y el medio ambiente para extraer los recursos.

La economía local y más barata gana terreno mientras el capitalismo recibe fuerte impacto por COVID

El coronavirus es una pandemia natural potenciada por el capitalismo (la movilidad y la globalización nos hacen muy vulnerables, nos hicieron caer en el confinamiento obligatorio), que a diferencia de la guerra exige protección y no destrucción de vidas humanas.

Pero en verdad vamos a culpar a un virus de provocar una pausa global? Ya sabíamos que algo tenía que pasar por el ritmo deshumanizado de la humanidad…. Desde hace muchos años se esperaba un cataclismo semejante como consecuencia del cambio climático, el calentamiento global, las inundaciones o las sequías. Pero esta catástrofe llegó mucho antes (qué bueno!) e irrumpió la economía global a través de una pandemia, en un sistema económico-social que deteriora la naturaleza, corroe la salud y desprotege a los vulnerables. ¿Ya me entiendes?

Es evidente que la globalización aceleró la tradicional transmisión de enfermedades a través de las rutas comerciales. La expansión de la aviación incrementó en forma exponencial el número de viajeros y la consiguiente multiplicación de los contagios. La pandemia se traslada siguiendo los circuitos del capital. Hay 51.000 empresas de todo el mundo con proveedores en Wuhan y la infección ha transitado por un mapa de concentraciones fabriles y centros de almacenamiento.

La pandemia de la peste negra tardó una década en propagarse y en 1918-19 la gripe española se difundió al cabo de varios meses. En cambio, en la era del just in time, el coronavirus contaminó a 72 países en muy pocos días 

Y si todo empieza a bajar?

“Estamos en la cúspide de la transformación más rápida, profunda y consecuente de la civilización humana en la historia, una transformación tan significativa como el paso de la búsqueda de alimentos a las ciudades y la agricultura hace 10.000 años”, escribieron Seba y Arbib en un nuevo informe llamado Repensar la humanidad . Predicen que los costos caerán al menos 10 veces en sectores clave, incluidos el transporte, la alimentación, la energía, los materiales y la información, mientras que los procesos de producción se vuelven más eficientes en un orden de magnitud. “Dentro de 10 a 15 años”, escriben, “todos en el planeta podrían tener acceso al ‘sueño americano’ por unos pocos cientos de dólares al mes”

La crisis del coronavirus ha propinado un duro golpe al neoliberalismo. En pocas semanas se ha generalizado una drástica intervención de los estados con alcances superiores al 2008.

La economía local será el resultado de una sociedad más justa, escenario forzado por el covid19

El coronavirus no es un virus democrático que afecta a todos por igual, con distinciones meramente etarias. Son evidentes las brechas sociales de cobertura y recursos para enfrentar la desgracia. Esa diferenciación quedó enmascarada al comienzo de la pandemia por la gran contaminación de viajeros y por su incidencia en la clase media, las elites y hasta los presidentes y sus ministros.

Pero la desigualdad salta a la vista en el tratamiento de los afectados. En Estados Unidos se propaga entre 30 millones de personas que carecen de seguro médico, afectando duramente a los empobrecidos. Los afroamericanos representan un tercio de la población, pero cargan con el grueso de los fallecimientos relacionados con la Covid-19. Es probable que nunca se conozca la verdadera cifra de muertos por el alto número víctimas indocumentadas. Las fosas comunes en Nueva York son el símbolo de esa extrema crueldad.

La inequidad se afianza con el programa de rescate dispuesto por el gobierno estadounidense, que otorga gigantescos subsidios a las empresas y migajas a los trabajadores. Dos tercios del incremento del gasto público están destinados a socorrer a las empresas y sólo el tercio restante a compensar a los trabajadores.

En realidad, el mundo dentro de dos años puede parecerse más al período posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando los gobiernos de Occidente se enfrentaron a una enorme carga de deuda y las poblaciones, agotadas y cansadas de la guerra, recurrieron a las políticas mencionadas para crear una sociedad más justa y poder soportar unas cargas de deuda insostenibles.

Lo positivo del COVID y lo que podemos aprovechar de esta nueva economía local

Durante la pandemia y en los meses de confinamiento vimos como las ciudades han quedado libres de contaminación, la calidad del aire ha mejorado y la vida silvestre ha regresado. Tenemos las herramientas para mejorar nuestro nivel de vida y hacerlo más sostenible. Si algo bueno puede salir de esto, es que podemos acelerar nuestra transición a una forma de vida más sostenible. Apostemos por la economía local y más barata y debilitemos un poquito (no, tanto) al capitalismo.


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