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Economía Verde en los portafolios de inversión

28 febrero 2017

Los rendimientos alcanzados de empresas públicas han demostrado que existe una ventaja financiera y un ganar-ganar al tener inversiones socialmente responsables.

El término “Green Economy” o Economía Verde surge con el objetivo de crear mejores alternativas de productividad en paralelo con el desarrollo sustentable.

Este concepto cuida tres pilares: avance económico, bienestar ambiental y bienestar social.

El foco de atención hacia la problemática ambiental ha evolucionado desde la preocupación por la extinción de las especies y la preservación de la naturaleza, hasta el manejo del concepto de desarrollo sustentable desde una perspectiva que considera la doble relación hombre-sociedad y naturaleza-bienestar.

Los inversionistas, al enfrentar el crecimiento de las políticas públicas ambientales, están retados a medir el impacto de las “Economías Verdes” en sus portafolios.

Las instituciones financieras requieren datos confiables que les permitan monitorear empresas y sectores comprometidos con el ambiente.

La forma de medir el desempeño de un portafolio de inversión es a través de índices, los cuales evalúan el comportamiento de empresas que tienen prácticas sustentables.

Un ejemplo es el índice FTSE Green Revenue que mide la exposición de las utilidades de empresas públicas comprometidas con prácticas sustentables. Dentro de las características de este índice está la estrategia de poder replicar la construcción de un modelo de inversión y que las acciones que conforman la mezcla sean revisadas a profundidad para asegurar que sean comercializables. Este índice sigue también a las empresas de mercados emergentes. Dentro del “Top 10” de empresas en países emergentes con prácticas en pro del ambiente se encuentran Taiwan, China, India y Brasil.

El índice Dow Jones Sustainability (DJS) para mercados emergenteses otro ejemplo de mezcla de empresas que representan el 10% de un total de 800 en 20 mercados basados en crecimiento económico a largo plazo, medio ambiente y criterios sociales. Este índice evalúa compañías con estrategias relacionadas al cambio climático, consumo de energía, desarrollo de recursos humanos, administración del conocimiento, relaciones con accionistas y gobierno corporativo.

En julio del 2016, de las 90 empresas que lo conforman, existió una capitalización de mercado de 1,326.7 billones de dólares y se obtuvo un rendimiento total del año hasta la fecha de 22.77%.

La razón precio-beneficio o “Price per earning” indica cuántas veces se está pagando el beneficio neto anual de una empresa al comprar una acción. Para el DJS es de 17.08, lo que significa que las expectativas de valor son favorables y se puede esperar un beneficio de crecimiento futuro. Pero es importante no especular, ya que se puede interpretar también como una sobrevaloración de la acción o que las utilidades próximas crecerán exponencialmente cuando no sea así. Este es el reto del inversionista, saber aprovechar las ventajas competitivas para capitalizarlas en su portafolio. México no se ha quedado atrás y a través de la Bolsa Mexicana de Valores en el 2011 salió al mercado el IPC Sustentable que, además de posicionar a la bolsa dentro de las tendencias en materia de sustentabilidad, también permite concientizar a emisores e inversionistas de que las empresas sustentables buscan a largo plazo comprometerse con la comunidad, el medio ambiente y la transparencia hacia los inversionistas. La muestra está integrada por 30 emisoras cuya operación forma parte de la tendencia en el mercado.

Actualmente el índice es de 306.29 puntos y muestra un crecimiento constante de 4 por ciento en los últimos seis meses. De acuerdo a la
US SIF se estima que la inversión socialmente responsable en Estados Unidos asciende a 7.5 billones de dólares que representan aproximadamente el 16 por ciento del total del mercado de inversión en el país. Ecovalores, que promueve la inversión socialmente responsable en México, estima que aproximadamente un 20 por ciento de los recursos internacionales se destinan a países emergentes incluyendo algunos en América Latina. Es buen negocio cuidar el medio ambiente.

Una empresa que se dedica al tratamiento de agua o al reciclaje y genera un retorno y un negocio sostenible en su modelo, resulta interesante en el portafolio de cualquier inversionista. De acuerdo con expertos bursátiles, este tipo de inversiones trae satisfacción al inversionista al colaborar con la sociedad y una convicción de ayudar a mejorar las condiciones del medio ambiente. Los rendimientos alcanzados de empresas públicas han demostrado que existe una ventaja financiera y un ganar-ganar al tener inversiones socialmente responsables, ya que además de analizar el rendimiento financiero, se enfocan en analizar el panorama ambiental, social y de gobierno corporativo.