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El mito de internet como gran consumidora de energía: ¿realidad o ficción?

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Numerosos artículos durante los últimos años han alimentado la idea de que internet es una gran consumidora de energía: un ejemplo fue la noticia de que la factura de electricidad del popular servicio Facebook era de más de un millón de dólares.

Sólo unos días atrás, el diario inglés The Guardian publicó otro artículo relacionado al tema. Titulado ‘El lado negro de la nube computacional: grandes emisiones de carbono”, se refería a que el consumo energético de usar internet para almacenar nuestros archivos multimedia causará que la huella de carbono de la web se duplique en 2020 (de acuerdo a niveles de 2007).

Sin embargo, no todos los científicos y especialistas coinciden en estas afirmaciones, sobre todo teniendo en cuenta el ahorro que significa en otro tipo de temas.

Señala TreeHugger un artículo de Climate Progress en el que se trata el tema.

El Dr. Jonathan Koomey, investigador en temas de tecnología con numerosos trabajos publicados, explica: “Muchas personas creen que la energía usada por computadoras es mucho más de lo que realmente es, y que está creciendo a una velocidad increíble. Ninguna de esas creencias es verdad. (…) La historia realmente importante es que a pesar de que las computadoras usan electricidad, no son grandes contribuyentes al consumo total de energía, y si bien es una buena idea hacerlas más eficientes, es aún más importante enfocarnos en las capacidades que la tecnología de información tiene para la sociedad. Las computadoras usan un porcentaje de toda la electricidad que se consume, pero pueden ayudarnos a usar el otro más del 95% de electricidad de una forma muchísimo más eficiente”.

Es decir: la clave no está en cuánta energía usan las computadoras, sino en los beneficios encubiertos que traen.

Como ejemplo, Koomey señala la diferencia de descargar un CD de música en lugar de comprarlo físicamente: de acuerdo a un estudio reciente, teniendo en cuenta todos los eslabones del ciclo de vida del producto, descargar un CD de música resulta al menos en un 40% menos de emisiones. Con condiciones óptimas, el ahorro puede llegar a ser de hasta 80%.

No es difícil comprobar esto si pensamos en los materiales y energía necesarios para producir un objeto, almacenarlo y transportarlo para su venta, versus la energía necesaria para descargarlo en una computadora. La misma noción puede aplicarse a documentos, fotografías, películas y todo tipo de archivos que manejamos en forma digital en este momento. Y Koomey también se refiere a numerosas otras aplicaciones de todo tipo de la tecnología en edificios y viviendas.

En conclusión: “La tecnología de la información nos permite desmaterializar, reducir emisiones de transporte y volvernos más inteligentes más rápido. No hay tiempo que perder para poner todo esto en acción”.

Así es que la próxima vez que un nuevo informe hable del consumo energético de internet, miren el plano completo. ¿Están de acuerdo? ¿De qué forma utilizan internet para ahorrar recursos?

Fuente: Tu Discovery