Con Trump, EE.UU. alcanza el máximo de emisiones contaminantes en ocho años

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El estudio, publicado este martes de forma independiente por la compañía de investigación económica Rhodium Group, situó a Estados Unidos aún más lejos de cumplir con las cifras acordadas en el acuerdo de París de 2015 para reducir la emisión global de gases contaminantes.

Como causantes de esta subida, los autores citaron la política energética aplicada por Trump, que anuló las regulaciones del anterior presidente contra las emisiones de carbono, y el crecimiento económico y productivo que experimenta el país.

A pesar de vincular este dato con la buena situación productiva, los investigadores consideraron que el porcentaje habría sido diferente sin las medidas aplicadas por el actual gobierno.

No creo que hubiéramos visto el mismo aumento”, consideró Trevor Houser, un analista climático de la firma responsable del estudio, en declaraciones al diario The Washington Post.

Houser destacó en particular al sector de la energía eléctrica como uno de los causantes de esta situación.

Por sectores

Las emisiones producidas por la generación de energía eléctrica aumentaron el 1,9 % en 2018, según el análisis, impulsadas principalmente por una mayor demanda de electricidad que fue satisfecha, en gran parte, con la combustión de gas natural.

Al mismo tiempo, el transporte creció en torno al 1 % con un incremento en los viajes en avión y los envíos por carretera.

También las fabricas y la industria en general enviaron más gases contaminantes a la atmósfera, en torno al 1 %.

“Lo importante para mí es que aún no hemos separado con éxito el aumento de la contaminación del crecimiento económico”, concluyó Houser.

Descenso en los tres últimos años

Desde 2005, las emisiones de combustibles fósiles en Estados Unidos habían disminuido significativamente y de forma continuada en los últimos tres años, en parte por el auge de la energía renovable, que ha ido desplazando a la energía procedente del carbón, recordó hoy el diario The New York Times.

Las conclusiones determinadas por el informe se basaron principalmente en datos extraídos de la Administración de Información Energética, un organismo dependiente del Departamento de Energía estadounidense, aunque deben ser tomados como una estimación porque algunos cálculos sobre año pasado aún no han finalizado.