Saltar al contenido

En el 2020 de locos, los años maravillosos se extrañan

16 abril 2020

Los años maravillosos, según los padres de familia de hoy, son las décadas entre los 70s, 80s y 90s, donde ni la tecnología ni el internet se habían controlado de la mente humana y de su ego digital. Llegó Apple, Google, Netflix y todo cambió

los años maravillosos en el 2020

Enero 2020, el optimismo y entusiasmo por un gran 2020 se sentía en general. Había planes, había alegría, había esperanza. Todavía recordábamos la reunión de navidad y la recién celebración de año nuevo 2020… las fotos lo evidencian: abrazos, besos, regalos, comida en la mesa y mucha alegría… creíamos que vivíamos en los años maravillosos, donde todo está a la mano, vivimos cómodamente, el internet y las apps que funcionan gracias a ellos nos entreteniendo por horas y viajar es fácil ya sea reservando desde el iphone o usando los lentes de realidad virtual…. pero en enero todo cambió!

Primavera 2020: Nadie puede salir a las calles, si lo haces tiene que ser usando un cubrebocas y tomando distancia entre extraños, porque salir en familia no es posible todavía… El nuevo coronavirus está matando mucha gente y es altamente contagioso, es un virus que sin darnos tiempo para prepararnos nos ha marcado una nueva normalidad sobre cómo relacionarnos y socializar. Los años maravillosos que estábamos viviendo con el avance de la tecnología, las conectividad y movilidad global, ya no se veían tan maravillosos. ¿Estábamos siendo insensatos con nuestro estilo de vida?

El temor del contagio hace dudar de salir como lo hacíamos antes, con esa libertad que hoy extrañamos. Sin mascarillas, sin miedo a la cercanía, sin el temor a los virus, sin esa paranoia. Nos hacen extrañar los años maravillosos, donde todo era más manual no digital.

La nueva normalidad: un mundo futurista que nadie quiere

Una moda futurista con cubrebocas que se ponen de moda, con relaciones humanas más frías porque ya no hay saludos ni gestos que podamos visualizar a simple vista. Salir a comer limita nuestras expresiones, porque debemos medir distancia, ser responsables con nuestra forma de hablar o comer para no contaminar lo que tenemos enfrente…. Los niños deben estar más en casa y limitar su convivio con sus familiares cercanos, no más con sus amigos.

Trabajar desde casa era un sueño de muchos, pero cuando esto fue una imposición nos dimos cuenta que realmente la relación física con nuestros compañeros y el hacer las cosas de forma manual y no digital, es una experiencia humana que no deseamos perder.

La educación en línea a través de videoconferencias, aplicación y plataformas de tecnología, maestros a distancia parece formar parte de una novela del futuro…. y hoy que lo vivimos realmente no deseamos un estilo de vida futurista sino de antaño… como vivieron nuestros abuelos o padres (nacidos en los 70s 80s) quienes tuvieron la fortuna de:

  • convivir con amigos en espacios públicos, restaurantes llenos de música, bailes hasta la madrugada,
  • ir a la alberca en verano con los amigos de la secundaria
  • pasar horas hablando con la pareja sentados en la revenía al son de la rockola
  • regresar a casa con las mejillas rojas y la sonrisa larga de tanto jugar en la colonia con los vecinos
  • sin mascarillas, sin distanciamiento social,
  • sin alta tecnología que deshumaniza la raza humana …

Realmente los 80s fueron los años maravillosos, podremos diseñar un futuro similar para los niños de esta generación? Donde disfruten la libertad de correr, jugar, sentir los nervios de expresar en persona sus sentimientos de amor, de miedo, de frustración y no por el whastapp? Podemos dar unos pasos atrás y desconectarnos un poco más de la tecnología para humanizarnos más?

La pandemia del Covid-19 nos coloca entonces en una nueva encrucijada global.

Quien vivió la época de los años maravillos (abuelos hoy) , la época de 90210 (papás hoy) y la época de Toy Story (recién casados hoy) no lo pueden negar: Nuestros niños hoy tienen la peor infancia de la historia moderna.

Urge rescatarlos y luchar por lo que nos formó y nos ha dejado memorias increíbles. Porque hoy estamos viviendo el peor año de la historia y nos toca salir airosos y ofrecer el mejor futuro de la historia para una infancia y adolescencia feliz, libre y productiva como la que vivimos los adultos de hoy.