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Un país de primer mundo debe tener una óptima gestión de basura. Como en Suiza

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Suiza es uno de los países que más desechos genera en el mundo. Cada uno de sus habitantes produce 700 kilos de basura al año, una cantidad que se ha triplicado en tan solo 25 años.

Suiza es uno los pocos países que tiene un  sistema de recolección de basura completo.Un país de primer mundo debe tener una óptima gestión de basura. Como en Suiza.

Según datos de la Oficina Federal de Medio Ambiente (OFMA), Suiza recicla el 94% del vidrio total que utiliza, un 91% de las latas de aluminio y un 83% de las botellas de PET.

En este país el tirar basura cuesta dinero y los productos reciclables solo pueden utilizarse bolsas de basura oficiales o unas bolsas que lleven una pegatina especial que tiene que comprarse en oficinas de correo o supermercados.

Dependiendo del tamaño de las bolsas cuestan alrededor de 0.90 y 2.5 euros, esta tasa por bolsa se introdujo en 2013. En algunos lugares se cobra dependiendo del peso de la basura, mediante unas tarjetas magnéticas que posee cada ciudadano. De esta manera las personas que generen más basura pagaran más dinero.

El plástico y las latas, el papel, el cartón se reciclan aparte; el cartón se recoge una vez cada dos semanas, mientras que el resto suele recogerse una vez por semana. También tiene sitios especiales de recolección, así como también los CDs o DVDs, aceite usado, productos químicos, etc.

Existen puntos de reciclaje para los diferentes tipos de residuos, los que tienen que dejarse en contenedores tienen días específicos para ser recolectados.

Por ejemplo los restos orgánicos como fruta, café, verduras y otros se utilizan para genera energía en biomasa, y algunas se utilizan para hacer composta que sirven como abono.

También existe una policía de la basura que se encarga de que se cumplan todas las normas. Si no se cumple la normativa, las multas pueden llegar a ser bastante altas.

Para facilitar el proceso de algunas ciudades imparten clases de orientación sobre como reciclar a sus habitantes.

Así como estas acciones, en el mundo se pueden hacer diferentes proyectos y llevarlos a cabo para la mejora de la ciudad y el medio ambiente.

De qué se puede, se puede ¿Falta voluntad por parte de cada gobierno?

Abierta en 2013, la central Forsthaus pertenece a la empresa Energía y Agua de Berna. Su producción es principalmente nuclear, aunque también emplea el sistema eólico y el hidráulico.

Forsthaus trata 400 toneladas de desechos diarios del municipio de Berna, es decir, 120 000 toneladas anuales. Estos remanentes generan 63 gigavatios de electricidad (3% del consumo anual capitalino) y 144 gigavatios/hora de energía dirigida a la calefacción de 448 500 inmuebles.

Más del 90% de la electricidad de Suiza proviene de la energía hidráulica y nuclear.

Andy Werren, director retirado de mercadeo de EWB, explica el procedimiento. Los servicios de colecta de basura municipales y los clientes privados depositan su basura en la sala principal. Una grúa se encarga de alimentar la incineradora, cuyo calor alcanza los 1000°C.

“Mucha gente tira aún las baterías a la basura, en lugar de reciclarlas. El análisis químico del humo que se despide durante la incineración de los desechos lo constata”, advierte Werren.

Recuperación de materiales

El consumo doméstico aumenta desde el año 2000. Esta tendencia no es favorable, apunta el Informe Suizo de Medioambiente 2015. De los 5,71 millones de toneladas de desechos generados en 2013, la mitad fue incinerada y la otra mitad, reciclada.

El documento indica que aunque haya un servicio de reciclado bien desarrollado en este país, muchas sustancias no se separan. Es evidente que aún hay mucho por hacer en cuanto a la gestión ecológica de desechos se refiere.

Aunque los suizos se destaquen como líderes mundiales en reciclado, esto no compensa el creciente consumismo y el aumento de la basura, advierte Patrick Geisselhardt, responsable de Swiss Recycling

Nuestro modo de vida, consumista, exige más de lo que es capaz de generar el planeta. Para que nuestros hijos y nietos puedan tener lo suficiente en el futuro, es necesario que usemos nuestros recursos de modo más sostenible. La solución es el reciclado

A los cestos públicos de basura de Berna llega todo tipo de desechos. La consecuencia es que muchas botellas plásticas PET, aptas para ser reutilizables, van a parar a la incineradora. “Se queman bien, pero deberían ser recicladas”, anota Werren.

Apenas recientemente las autoridades de la capital colocaron en diversos puntos estratégicos de la ciudad, como parques y paradas de tranvía, botes destinados a separar la basura. También estableció un sistema de cestos selectivos de basura en 52 escuelas y edificios públicos. El acento está puesto en la selección de desechos PET, aluminio y papel.

Ferrocarriles Federales Suizos (FFS) ha invertido también en un sistema de colecta selectiva de basura. Inició un proyecto piloto en Berna en 2012 que en 2014 se extendió a Zúrich, Basilea, Lucerna y Ginebra.

“El resultado ha sido impresionante. Los clientes de FFS separaron correctamente el 95% de la basura. Unas 500 toneladas de papel, botellas plásticas y latas de aluminio se reciclan cada año gracias a este sistema, indica Daniele Pellecchi, de FFS. Pero la basura que se desecha en el interior de los trenes todavía no se selecciona. Toda, sin distinción, termina en la incineradora.

¿Sociedad de desecho?

La empresa bernesa RESAG-Recycling trata 50 000 toneladas anuales de remanentes. Cobra, por tonelada tratada, 200 francos. El 85% de los remanentes puede ser reciclado. El resto, termina en Forsthaus.