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Beneficios de un huerto urbano comunitario

30 junio 2019

Beneficios de un huerto urbano comunitario. Hoy en día, ya existen diferentes proyectos que hacen hincapié en el desarrollo de huertos urbanos para combatir el hambre, la malnutrición, la contaminación, el cambio climático, fomentar la solidaridad ciudadana y reverdecer las ciudades. Beneficios de un huerto urbano comunitario. Además, los OMG ya se venden de forma normal, los compramos sin preocuparnos de sus impactos negativos en la salud. Por eso, mejor lo orgánico.

La FAO afirma que: “existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico y económico a suficientes alimentos, inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos, a fin de llevar una vida activa y sana”.

Beneficios de un huerto urbano comunitario

Mediante la toma de control en el proceso de producción de alimentos el en huerto, el ciudadano puede beneficiar otras situaciones que se viven en la urbe. Al deseo de recuperar conocimiento de cultivo de alimentos, reintroducir o preservar prácticas culturales, o alimentarse con alimentos sin químicos y sostenibles, a menudo se suma la voluntad del ciudadano de contribuir a un proceso de reverdecimiento de la ciudad.

Partiendo de que la urbanidad “nos aleja de uno de los vínculos esenciales de la especie humana con la naturaleza, con los procesos ecológicos.” (Gallar y Vara, 2010) el huerto urbano es visto como una herramienta para acercarnos nuevamente a esos procesos.

El huerto, por un lado, contribuye al incremento de la biodiversidad en la ciudad, puesto que plantas, hortalizas y animales conviven en él. Mediante procedimientos ecológicos y tradicionales se consigue cultivar de forma sostenible y respetuosa con el proceso de crecimiento y entorno natural de las plantas, permitiendo el crecimiento de gran variedad de hortalizas, plantas e incluso frutas.

El policultivo que se promueve en el huerto, genera a su vez nuevos hábitats para insectos polinizadores, pájaros, etc. Asimismo, estos espacios contribuyen a la visibilización del cierre de los ciclos naturales del agua —la existencia de terrenos permeables ayudan a la absorción y filtración de acuíferos—, energía y materia en todo el proceso de cultivo (siembra, crecimiento y cosecha), y los visibilizan en el entorno urbano. A su vez, la presencia del huerto contribuye a la disminución de las “islas de calor” típicas de las ciudades producidas por un exceso de CO2, convirtiéndose así en un elemento que beneficia el metabolismo urbano.

Cómo hacer un huerto urbano comunitario

A muchas de las familias que viven en la ciudad les gustaría poder cultivar sus propias frutas, verduras, hierbas culinarias y flores por diferentes razones: Unos quieren ahorrar dinero en los gastos de la comida. Otros quieren disfrutar de productos frescos, sanos y de gran sabor que cultivan en el huerto casero. Y para muchos, la horticultura y la jardinería son una forma relajante de hacer ejercicio y disfrutar del aire libre.

Hay también familias que han venido de otros países a quienes les gustaría cultivar comidas tradicionales que no encuentran en los supermercados. Los huertos comunitarios embellecen el vecindario y son un vínculo de unión entre los vecinos. Se ha comprobado que son un vehículo para reducir el crimen, especialmente cuando se cultivan en parcelas anteriormente abandonadas y deterioradas.

Los jardines y huertos comunitarios brindan un lugar natural y seguro para actividades recreativas en zonas urbanas donde hay pocos parques y pueden contribuir mucho a mantener el aire puro en la ciudad. Aquellas personas afortunadas que tienen su propio balcón o jardín soleado sólo necesitan de tiempo y energía para cultivar un huerto. Pero, ¿qué hay de los que no cuentan con un huerto que cultivar? Para estas personas el huerto comunitario puede ser la respuesta. Así que apunta los primeros pasos para hacer un huerto comunitario bonito y bien hecho:

Reune a tus vecinos: Hay mucho que hacer y organizar para empezar un huerto nuevo. Es importante que cuente con la ayuda de varias personas. Nuestra experiencia nos dice que es recomendable que haya al menos diez familias interesadas en desarrollar y mantener el huerto. Hable con sus vecinos para ver si están interesados y desean participar en este proyecto. Reúna a los interesados una vez al mes para desarrollar y poner en práctica su plan de trabajo; infórmeles con regularidad y manténgalos involucrados desde el primer día.

Establezca un Club de Horticultura y Jardinería El club de horticultura y jardinería le permite organizar su nuevo grupo de una manera formal. Le ayuda en la toma de decisiones y contribuye a dividir el trabajo de manera efectiva. Un club también asegura que toda persona interesada se comprometa a participar en el huerto y tenga la oportunidad de participar en su diseño, desarrollo y mantenimiento. El club se puede formar en cualquier momento durante la etapa de inicio del huerto, pero es recomendable que se establezca lo antes posible. Así los miembros del club pueden compartir todas las actividades necesarias para iniciar el nuevo huerto.

La mayoría de los clubes de horticultura y jardinería tienen muchas funciones, que incluyen:

  • Establecer el reglamento (ver muestra)
  • Aceptar y evaluar solicitudes para el uso del huerto
  • Asignar parcelas
  • Recaudar contribuciones (si las hubiera)
  • Pagar la cuenta del agua
  • Resolver conflictos

La mayoría de los clubes de horticultura y jardinería tienen por lo menos dos cargos oficiales, el de presidente y el de tesorero, pero pueden tener más si es necesario. Las elecciones para oficiales del club usualmente se llevan a cabo una vez al año

Encuentre un terreno para el huerto urbano comunitario /jardín Busque una parcela desocupada o un lote vacante en su vecindario que reciba mucho sol, por lo menos seis a ocho horas diarias.

Es mejor que el lugar sea relativamente plano, pero si tiene una pendiente, se puede plantar en terrazas. Es recomendable que no tenga muchos pedazos grandes de concreto que hayan quedado después de la demolición de alguna construcción. Si hay escombros, asegúrese de que los voluntarios van a poder limpiar el terreno usando únicamente bolsas de basura, carretillas y camionetas pick up. De ser posible, el lugar debe tener una cerca alrededor con una reja de entrada lo suficientemente ancha para que pueda pasar un vehículo. Se puede adaptar un lugar pavimentado con concreto o asfalto si se hace cultivo en bandejas sobre el pavimento o se usan contenedores. Se puede también quitar el concreto o asfalto para crear espacio para el huerto pero será mucho más difícil, costoso y tomará mucho más tiempo.

El mejor lugar es uno sin pavimento y en donde haya poca basura y escombros en el suelo. El lugar que se escoja para el huerto debe estar lo suficientemente cerca de donde viven los vecinos interesados para poder llegar a pie, en coche o autobús. Si la parcela está en desuso, debe asegurarse de que el vecindario apoye la idea de tener un huerto allí. Es mejor escoger tres posibles lugares en el vecindario y escribir la dirección de cada uno y los cruces principales. Si desconocen la dirección de alguna parcela vacante, anoten la dirección de las que se encuentran a cada lado de la parcela. Así podrán tener una idea aproximada de la dirección del lugar. Se recomienda escoger tres lugares porque quizás uno o más de uno no estén disponibles por diversas razones, y con tres hay más probabilidades de que al menos se pueda usar uno.

Averigüe quién es dueño del terreno Es ilegal usar un terreno sin obtener permiso del dueño. Para obtenerlo, hay que averiguar primero el nombre del propietario y compartir su intención a la entidad municipal para ver si es viable y aprobado el proyecto. Lo ideal es hacer el huerto comunitario en propiedad privada como en un edificio comunitario, techo, área social …

Obtengan un análisis del suelo Puede ser recomendable obtener un análisis del suelo del lugar seleccionado para determinar el nivel de pH, fertilidad y presencia de metales pesados.

¡A planificar el huerto urbano comunitario /jardín! Muchos grupos nuevos de horticultores cometen el error de invertir demasiado tiempo en la planificación diseño y recaudación de fondos. Hay que tener cuidado y no exagerar en la planificación. Al cabo de varios meses de investigar, diseñar, planear y realizar esfuerzos para atraer a la comunidad, puede que los miembros del grupo se sientan frustrados y se pregunten si algún día su sueño de tener un huerto se hará realidad. Por esto es importante sembrar algo en el lugar cuanto antes .

  • Limpien el lugar Organicen días de trabajo comunitario para limpiar el lugar. El número de días que se requieran dependerá del tamaño y la cantidad de desecho o escombros que haya en el lugar.
  • Instalen el sistema de riego Sin agua, nada se puede cultivar. Así que instalen el sistema de riego tan pronto como sea posible. Hay muchas oportunidades para participación de la comunidad, desde cavar las cunetas hasta preparar la tubería PVC. c. Siembren algo Una vez de que tengan el agua, podrán realizar muchas actividades. Delimiten las bandejas y caminos con estacas y cordel.
  • Pongan cobertura para el suelo sobre los caminos. Aunque todavía no esté puesta la cerca, algunas personas puede que acepten el riesgo de vandalismo con tal de empezar a sembrar algo. Pueden también sembrar árboles frutales e iniciar la siembra de plantas ornamentales en el lugar. Si no tienen todavía alguien que vaya a donar plantas o no quieren correr el riesgo de vandalismo, siembren semillas de flores anuales. Crecerán con rapidez y se pueden reemplazar más adelante.

Malezas y malas hierbas No es nada raro que los horticultores trabajen menos en sus parcelas durante el invierno. Este descenso en la participación, junto con las lluvias invernales, causa un serio problema de maleza y malas hierbas en enero, febrero y marzo. Tengan en mente que parte de su acuerdo con el dueño es hacerse responsables del mantenimiento y que evitarán que la maleza invada el lugar. Hacia el final del verano o a principio del otoño, proporcionen a los miembros del club un taller o material impreso sobre lo que se puede cultivar en el otoño y en el invierno. Establezcan además un horario de días de trabajo para el final del invierno para eliminar la maleza en preparación de la siembra en primavera. Si creen que algunas parcelas van a estar desatendidas durante el invierno, apliquen una capa gruesa de mulch en las bandejas y caminos para reducir la proliferación de malas hierbas.

Principalmente un huerto urbano comunitario:

  • Facilita el acceso a alimentos frescos y de calidad como frutas y vegetales y por ende a una mejor calidad de vida y salud.
  • Promueve un mejor ambiente social en el vecindario, al permitir que los vecinos interactúen y se conozcan entre sí.

El pueblo más comestible del mundo

Todmorden es un pueblo inglés autosuficente alimentariamente. Es el pueblo más comestible del mundo. Todmorden queda en West Yorkshire, Inglaterra. Tiene 15 mil habitantes y durante décadas fue un pueblo más de la campiña británica. En los últimos años se convirtió en escenario del proyecto que le dio fama mundial: Incredible Edible, una experiencia nueva en la producción de agricultura colectiva. La idea consiste en sembrar alimentos en espacios públicos. Todo está disponible para que cualquiera (hasta para los turistas).

En Todmorden se plantan verduras, hierbas y árboles frutales en 70 espacios públicos.El proyecto está formado por una red de 280 voluntarios que se turnan y se dedican dos mañanas al mes a cuidar de los cultivos. La comunidad  se autoabastece durante todo el año. La iniciativa cubre tres aristas fundamentales: plantar alimentos gratis para la comunidad, apoyar y promover a los granjeros y agricultores locales, y desarrollar una red educacional que involucre a los jóvenes y ciudadanos.

Cultivo en Espacios públicos

Otro ejemplo inspirador es el del agricultor de Los Ángeles (USA), Ron Finley. Su proyecto se llama: L.A. Green Grounds. El objetivo también es cultivar en espacios públicos, baldíos y terrenos marginales de los barrios humildes de Los Ángeles. huerto urbano comunitario.

Él lo afirma en su Charla TED: “vivo en un desierto de comida”, ya que Los Ángeles es la ciudad de los Estados Unidos con más terrenos baldíos (un total de 68km2), el equivalente a 20 Central Parks. De ahí surge su meta: llenar esos espacios de comida orgánica y ofrecer alternativas saludables al fast food. La tasa de obesidad, dice Ron Finley, es cinco veces mayor en su comunidad que en Beverly Hills, que está a sólo 15 km de distancia.

Su organización logró construir huertas comunitarias en sitios degradados y comprobó que sirven de escuela para que las vecinos puedan tener sus propios huertos, ahorrar dinero y ser más autosuficientes. Esta iniciativa acerca a los jóvenes a la agricultura y les ofrece la oportunidad de transformar su vecindario, fortalecer el tejido social y tener una vida más solidaria y sustentable.

“Quiero sacar a los chicos de la calle, que conozcan la alegría, el orgullo, y el honor de cultivar tu propio alimento”, dice Ron.

Huertos urbanos en España y especulación urbanística

Los huertos urbanos en España  se enfrentan constantemente a la especulación urbanística, que deja sin espacios comunes a los ciudadanos para convivir y colaborar en comunidad.

Guerrilla Garden: activismo reforestador

Por último hablemos del proyecto: Guerrilla Garden. Una iniciativa ecológica, artística y popular destinada a plantar y reverdecer la ciudad. Se trata de una proyecto que trabaja en secreto y desde el anonimato. Su armamento predilecto son: las palas, los rastrillos y las bombas de semillas o Nendo Dango (desarrolladas por el agricultor y bioquímico Masanobu Fukuoka). Cualquier cantero, plaza, maceta de la ciudad es susceptible de ser atacada por estos guerreros verdes.

Hoy 793 millones de personas aún padecen hambre crónica. Entre los niños, la FAO  estima que 161 millones de menores de cinco años padecen malnutrición crónica. La carencia de micronutrientes afecta a más de 2.000 millones de personas en todo el mundo. Al mismo tiempo, se estima que 500 millones de personas son obesas. Por su parte, la ONG Intermon Oxfam afirma el 1% de la población más rica posee más riquezas que el 99% de la población restante. La economía globalizada funciona al servicio de una minoría, generándose una desigualdad extrema, donde millones de hombres y mujeres son excluidos y marginados día a día.

Los proyectos presentados en esta nota (¡hay muchos más!) nos muestran que sí se puede luchar, de manera eficiente, contra el hambre y la marginación. Sí se puede trabajar por una mayor  soberanía alimentaria, por un mayor consumo responsable y por el cuidado de medio ambiente. Podemos organizarnos para garantizarnos alimentos sanos. Bajo el cemento y el asfalto hay tierra, ¡plantemos!