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Es hora de que cada hogar cuente con un huerto urbano comunitario

agricultura sostenible

La FAO afirma que: “existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico y económico a suficientes alimentos, inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos, a fin de llevar una vida activa y sana”.

Hoy en día, ya existen diferentes proyectos que hacen hincapié en el desarrollo de huertos urbanos para combatir el hambre, la malnutrición, la contaminación, el cambio climático, fomentar la solidaridad ciudadana y reverdecer las ciudades.

El pueblo más comestible del mundo

Todmorden es un pueblo inglés autosuficente alimentariamente. Es el pueblo más comestible del mundo. Todmorden queda en West Yorkshire, Inglaterra. Tiene 15 mil habitantes y durante décadas fue un pueblo más de la campiña británica. En los últimos años se convirtió en escenario del proyecto que le dio fama mundial: Incredible Edible, una experiencia nueva en la producción de agricultura colectiva. La idea consiste en sembrar alimentos en espacios públicos. Todo está disponible para que cualquiera (hasta para los turistas).

En Todmorden se plantan verduras, hierbas y árboles frutales en 70 espacios públicos.El proyecto está formado por una red de 280 voluntarios que se turnan y se dedican dos mañanas al mes a cuidar de los cultivos. La comunidad  se autoabastece durante todo el año. La iniciativa cubre tres aristas fundamentales: plantar alimentos gratis para la comunidad, apoyar y promover a los granjeros y agricultores locales, y desarrollar una red educacional que involucre a los jóvenes y ciudadanos.

Cultivo en Espacios públicos

Otro ejemplo inspirador es el del agricultor de Los Ángeles (USA), Ron Finley. Su proyecto se llama: L.A. Green Grounds. El objetivo también es cultivar en espacios públicos, baldíos y terrenos marginales de los barrios humildes de Los Ángeles.

Él lo afirma en su Charla TED: “vivo en un desierto de comida”, ya que Los Ángeles es la ciudad de los Estados Unidos con más terrenos baldíos (un total de 68km2), el equivalente a 20 Central Parks. De ahí surge su meta: llenar esos espacios de comida orgánica y ofrecer alternativas saludables al fast food. La tasa de obesidad, dice Ron Finley, es cinco veces mayor en su comunidad que en Beverly Hills, que está a sólo 15 km de distancia.

Su organización logró construir huertas comunitarias en sitios degradados y comprobó que sirven de escuela para que las vecinos puedan tener sus propios huertos, ahorrar dinero y ser más autosuficientes. Esta iniciativa acerca a los jóvenes a la agricultura y les ofrece la oportunidad de transformar su vecindario, fortalecer el tejido social y tener una vida más solidaria y sustentable.

“Quiero sacar a los chicos de la calle, que conozcan la alegría, el orgullo, y el honor de cultivar tu propio alimento”, dice Ron.

Huertos urbanos en España y especulación urbanística

Los huertos urbanos en España  se enfrentan constantemente a la especulación urbanística, que deja sin espacios comunes a los ciudadanos para convivir y colaborar en comunidad.

Guerrilla Garden: activismo reforestador

Por último hablemos del proyecto: Guerrilla Garden. Una iniciativa ecológica, artística y popular destinada a plantar y reverdecer la ciudad. Se trata de una proyecto que trabaja en secreto y desde el anonimato. Su armamento predilecto son: las palas, los rastrillos y las bombas de semillas o Nendo Dango (desarrolladas por el agricultor y bioquímico Masanobu Fukuoka). Cualquier cantero, plaza, maceta de la ciudad es susceptible de ser atacada por estos guerreros verdes.

Hoy 793 millones de personas aún padecen hambre crónica. Entre los niños, la FAO  estima que 161 millones de menores de cinco años padecen malnutrición crónica. La carencia de micronutrientes afecta a más de 2.000 millones de personas en todo el mundo. Al mismo tiempo, se estima que 500 millones de personas son obesas. Por su parte, la ONG Intermon Oxfam afirma el 1% de la población más rica posee más riquezas que el 99% de la población restante. La economía globalizada funciona al servicio de una minoría, generándose una desigualdad extrema, donde millones de hombres y mujeres son excluidos y marginados día a día.

Los proyectos presentados en esta nota (¡hay muchos más!) nos muestran que sí se puede luchar, de manera eficiente, contra el hambre y la marginación. Sí se puede trabajar por una mayor  soberanía alimentaria, por un mayor consumo responsable y por el cuidado de medio ambiente. Podemos organizarnos para garantizarnos alimentos sanos. Bajo el cemento y el asfalto hay tierra, ¡plantemos!