Saltar al contenido
Compartimos Cosas Buenas – seresponsable.com

Estamos forzando una época Antropoceno, animales en peligro

jaguar mexicano y tren maya

Algunos científicos y filósofos han nombrado a nuestra época Antropoceno, eso es, la época en la que la vida en el planeta es definida de manera determinante por el ser humano. Y hoy más que nunca el impacto humano ha provocado el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad.

Ante las actividades humanas sim horario y crecientes, son los animales los que más sufren… .cada vez més especies se tornan nocturnos, por su propio bien.

Descripción

La época Antropoceno geológica propuesta por parte de la comunidad científica para suceder o reemplazar al denominado Holoceno, la época actual del período Cuaternario en la historia terrestre, debido al significativo impacto global que las actividades humanas han tenido sobre los ecosistemas terrestres.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en Berkeley notó que existen indicios de que numerosas especies están cambiando sus hábitos hacia una vida activa más nocturna. Los investigadores creen que esta tendencia está difundida a lo largo del mundo en especies mamíferas, desde los coyotes, los tigres o los jabalíes.

Las razones para esta intensificación de los hábitos nocturnos tienen que ver con diferentes cosas, pero una de ellas tiene que ver con el turismo de naturaleza.

Es parte del instinto de estos animales evitar contacto con los humanos y al verse “invadidos” por el turismo u otras actividades que se producen en sus habitats, se ven obligados a salir de noche.

Si bien esta conducta les permite adaptarse al entorno, los investigadores creen que los somete a mayor estrés y podría tener numerosas consecuencias imprevistas. El estudio se basó en 76 estudios previos, investigando a 62 especies en seis continentes.

¿Hay soluciones?

Para hacer frente a los problemas de la época Antropoceno, uno de los principales escollos con que se tropieza es la necesidad de resolver la delicada cuestión de la justicia medioambiental.

En efecto, el cambio climático va crear nuevos peligros y aumentar los que ya se ciernen sobre los ecosistemas naturales y humanos. Ahora bien, esos riesgos están desigualmente repartidos y en general afectan más a las personas y grupos desfavorecidos.

Sin embargo, no resulta fácil encontrar una solución a este problema, habida cuenta de lo heterogéneos que son los países en función de su nivel de desarrollo, extensión territorial, población, recursos naturales, etc.

La huella humana está pasando el límite

Además, la huella ecológica humana sobrepasa en un 50% la capacidad de regeneración y absorción del planeta, y el 80% de la población mundial vive en países cuya capacidad biológica ya es menor que su huella ecológica. Brasil –al igual que otros países del continente americano– posee todavía un amplio excedente de capacidad biológica, pese a que consume el equivalente de 1,8 planetas. 

Pero un 26% de sus emisiones de gases de efecto de invernadero se deben a la deforestación. Una porción importante de su huella ecológica procede de la exportación de productos primarios causantes en buena medida de esa deforestación.

El sistema competitivo mundializado busca por doquier abastecimientos al menor costo, fomentando así una extracción abusiva de recursos naturales en muchos países y el acaparamiento de tierras en otros.

Si fuera posible suprimir desde ahora la totalidad de las emisiones de dióxido de carbono de los países de ingresos altos, no sería suficiente para reducir la huella de carbono mundial y no sobrepasar los límites impuestos por la biosfera hasta 2050.

En otras palabras, a pesar de las grandes diferencias de desarrollo económico y riqueza de recursos naturales existentes entre los países del mundo, todos ellos tendrán que esforzarse por solucionar el problema más apremiante del periodo antropoceno y reducir en proporciones drásticas sus emisiones de gases con efecto de invernadero.

Pero aquí entramos en el callejón sin salida que reaparece continuamente en todas las negociaciones internacionales: “la caza de culpables”. Debido a ella, los países se resisten a contraer compromisos para no hacer peligrar su crecimiento y su tasa de empleo, y también para no ir en contra de intereses sumamente poderosos.

Es el Acuerdo de Paris, la propuesta para hacer frente a la época Antropoceno

La solución encontrada el 22 de abril de 2016, fecha de la firma del Acuerdo de París, consistió en pedir a los países que contrajeran compromisos voluntarios, en vez de imponerles criterios establecidos a nivel mundial.

Esto es, se propuso que cada país se comprometiera a alcanzar determinados objetivos en materia de reducción de emisiones de gases que fuesen acordes con lo que estimaba viable.

Gracias a este planteamiento se pudieron evitar los callejones sin salida y posibilitar la puesta en marcha de acciones, pero también se creó una confusión en los criterios de evaluación que va a complicar la tarea de comparar los esfuerzos realizados por cada país.

Además, a pesar de su alcance universal, este acuerdo internacional no prevé sanción alguna contra los países que no cumplan los compromisos contraídos. Esto revela cuán endeble es la gobernanza del cambio climático. En efecto, como se carece de una institución dotada con un mandato preciso para ejercerla, es muy arduo imponerse a los intereses económicos de los países y las empresas.

A los gravísimos problemas medioambientales de la época antropocena no se les otorga la debida prioridad en los proyectos y programas de las sociedades del mundo entero. Parece como si la humanidad estuviera viendo aletargada una película y esperando que en la secuencia final aparezcan los héroes salvadores que le van a solucionar todo para su mayor felicidad.

@SeResponsable – Blog de noticias hoy. Trending México.