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Lunes sin carne, una propuesta para mejorar la dieta y la ecología

Un grupo de organizaciones de salud pública de Estados Unidos lanzó la campaña “Lunes sin carne”, en cual se llama a la gente a evitar el consumo de carne – y demás productos de origen animal- el primer d.ía de cada semana. En México el movimiento es relativamente nuevo, pero pronto ha ganado muchos adeptos. ¿La causa? Con esta simple acción mejoramos nuestra salud y la del planeta.

Un simple cambio de hábitos podría tener implicaciones importantes para la vida de los seres humanos, los animales y el planeta entero: evitar el consumo de carne un día de la semana. Esta es la propuesta de “Lunes sin carne” (Meatless Monday), una organización civil que promueve dejar de consumir este alimento – y demás productos de origen animal – los 52 lunes que tiene un año para, de esta forma, mejorar la salud, disminuir el impacto ambiental y crear conciencia de las personas acerca del manejo ético de los animales destinados al consumo humano.

Pero lejos de lo que pudiera parecer “Lunes sin carne” no es una propuesta que busque convertir a las personas al vegetarianismo y tampoco un movimiento activista. En palabras de Ana Arizmendi, coach de nutrición y estilo de vida saludable y presidenta de “Lunes sin carne en México”, “Se trata simplemente de una forma de darle variedad a la dieta de los mexicanos para hacerla más saludable y al mismo tiempo ayudar a mejorar otros aspectos de la vida en nuestro planeta”

[bctt tweet=”Hoy lunes, me uno al movimiento LUNES SIN CARNE! Un movimiento global :)” username=”SeResponsable”]

Un origen histórico

Aunque en México “Lunes sin carne” es un movimiento reciente (comenzó en 2011), existen más de 28 países en el mundo que desde 2003 se han sumado a la causa, logrando persuadir, en muchas ocasiones, a restaurantes, escuelas, universidades y hospitales de incorporar la medida a su rutina, ya sea por ética, salud o cuidado del medio ambiente.

Sin embargo la iniciativa no siempre tuvo fin. Su pasado se remonta a la Primera Guerra Mundial, cuando, para apoyar alas tropas y a los países europeos que se quedaron sin comida debido a la crisis que desató el conflicto bélico, la Administración de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) dio forma a una campaña para que las familias norteamericanas redujeran el consumo de carne un día a la semana.

La medida tuvo un impacto positivo en la economía tal que la fórmula fue repetida durante la Seguna Guerra Mundial para después ser olvidada por la historia, hasta que, gracias a un estudio realizado por la Escuela de Salud Pública John Hopkins (ubicada en Baltimore, Estados Unidos), se retomó la idea.

La investigación revelaba que la reducción en el consumo de carne tan sólo 52 días al año contribuía a disminuir un 15% del total de la grasa saturada ingerida, lo cual tenía implicaciones en la salud general de las personas. Sumado a lo anterior, se descubrió que también contribuía a mejorar la salud de la Tierra.

Los lunes se ponen buenos

Algunas cifras ayudan a entender las dimensiones del beneficio que “Lunes sin carne” le hace a nuestro mundo. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el sector ganadero es el responsable del 18% de las emisiones de efecto invernadero debido a la producción de gas metano derivado de las flatulencias del ganado, y también de las emisiones indirectas debido a la transportación de este. Aunado a ello, esta industria alimentaria contribuye a la deforestación de bosques y selvas para la producción del alimento de los animales y, por si fuera poco, es la responsable del 51% de la contaminación del agua debido a que gran parte de los desechos orgánicos del ganado llega hasta los mantos acuíferos.

“La producción del ganado”, explica la nutrióloga Arizmendi, “es el principal contaminante del mundo, más que cualquier industria o medio de transporte, llámese coches, aviones, motocicletas, barcos”

En contraparte, por cada persona que evita el consumo de productos de origen animal un día a la semana, se ahorran 10 kilos de cereales, se evita el consumo de 18mil litros de agua y la emisión de 15 kilos de bióxido de carbono.

De ahí que expertos ecologistas recomienden frenar el consumo de carne para disminuir los efectos devastadores del cambio climático. “lunes sin carne” es un movimiento “que trabaja en reducir el impacto ambiental de la producción de carne, fomentar el respeto a los derechos de los animales y contribuir a mejorar la salud de las personas”, enfatiza la experta en nutrición.

Una razón de peso … diabetes, hipertensión

En opinión de Loredana Tavano Colaizzi, nutrióloga y coordinadora de la Licenciatura en Nutrición y Ciencia de los Alimentos de la Universidad Iberoamericana, los alimentos de origen animal son necesarios para gozar de buena salud “Los vegetarianos puros, es decir, aquellos que solo consumen verduras y que no incluyen huevos, leche o productos como la miel, son personas que suelen tener problemas relacionados con la falta de vitamina B o las proteínas”

Sin embargo, una dieta que abusa de la carne representa un riesgo para la salud: las carnes rojas – especialmente las procesadas – contienen una gran cantidad de sustancias y productos químicos asociados con el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, según revela un estudio de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard. Además, la cocción de las carnes rojas produce carcinógenos que a la larga aumentan las posibilidades de sufrir varios tipos de cáncer. Por si fuera poco, se sabe que la grasa saturada y el colesterol de la carne roja están asociados con la acumulación de placa en las arterias, lo cual eleva el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, hipertensión, hipercolesterolemia y diabetes.

“En México tenemos una crisis de salud muy fuerte: la diabetes es la causa número uno de muerte, la hipertensión es la segunda y somos una de las naciones más obesas del planeta. Por si fuera poco, el alto consumo de carne roja y procesada es un factor de riesgo para el desarrollo de esas enfermedades. Por ello, “Lunes sin carne” es una estrategia muy sencilla que puede ayudar a la gente a mejorar sus hábitos alimenticios en beneficio de la salud”, recalca Arizmendi.

Además, dejando de comer carne un sólo día a la semana se evita la exposición a antibióticos y hormonas que se inyectan al ganado para acelerar su crecimiento o para que resistan las enfermedades, así como aditivos sintéticos que se agregan a la carne para aparentar frescura, lo que, en consideración con Arizmendi, impacta negativamente en la capacidad de desintoxicación de nuestro organismo.

En contraparte, consumir más fibra, cereales y verduras ayuda a disminuir los riesgos de enferemedades cardíacas, diabetes, hipertensión, colesterol elevado y obesidad, entre otros padecimientos. “Un cambio tan simple en los hábitos alimentarios podría mejorar en casi un 15% los riesgos de sufrir alguna de estas enfermedades. Además, resulta mucho más fácil implementar una comida saludable una vez a la semana que decirle a la gente que modifique todos sus hábitos”

“Si los mataderos tuvieran paredes de cristal…”

EL consumo de carne ha aumentado en los últimos tiempos debido a la globalización y al incremento poblacional. Culturas que antes no consumían carne de res o cerdo, como la china, han incorporado estos alimentos a su dieta habitual lo que aumenta la demanda, y por ende, la producción de alimentos cárnicos.

Cada año crece la población mundial a un ritmo de 73millones de personas y se prevé que la demanda de consumo de carne se duplique en la próxima década. La forma en que los agricultores podrán satisfacer esta demanda será produciendo 40% más de grano en 2020, lo que significa un incremento de área de cultivo y el aumento del número de cabezas de ganado.

Esto impacta el medio ambiente de dos maneras negativas: Por una parte mediante deforestación de bosques y selvas, y por el otro, se observa la disminución de campos dedicados a la siembra de alimentos de consumo humano para dar paso a la producción de granos destinados a la alimentación de los animales … ¡Que la gente se comerá!

Los ambientalistas dicen que esta situación fomenta la hambruna en la que viven millones de personas. Segun la datos de la FAO, los animales de granja ingieren más del 80% de la producción mundial de cereales. Si no hubiese demanda de carne como la actual, esos animales no nacerían y, por lo tanto, no se comerían la mayoría de los cereales del planeta. Ellos se podría destinar directamente a la alimentación humana, reduciendo signifiicativamente el número de personas que mueren de hambruna en los países pobres o en vías de desarrollo.

Por si fuera poco, la reducción parcial en el consumo de cárnicos significaría una mejora en los procesos de producción de carne, así como en el trato que reciben los animales de granja, los cuales en muchas ocasiones viven en forma deplorable y son sacrificados de forma cruel y violenta. “Lo que propone “Lunes sin carne” es, además, poner atención en la producción de carne y alzar la voz para pedir que esta se haga de manera mucho más higiénica y ética, porque lo cierto es que el trato hacia el ganado- desde su nacimiento hasta el matadero – es horrible y poco saludable. En otras palabras, proclamamos un trato más digno y menos cruel hacia los animales”, concluye la experta en nutrición, haciendo eco en las palabras que el músico Paul McCartney dedica a la presentación del documental Paredes de Cristal… “Si los mataderos tuvieran paredes de cristal, todos seríamos vegetarianos”

¿Porqué en lunes?

En las culturas occidentales, el lunes es el día que da comienzo a la semana. Muchas personas eligen ese día para comenzar una dieta, un plan de ejercicios, un nuevo trabajo, etc… porque da la sensación de empezar desde cero. “Lunes sin carne” apela esa idea y propone comenzar la semana tomando una decisión consciente en beneficio de nuestra salud, los animales y el planeta.

¿Cómo iniciar?

Esta iniciativa es una forma sencilla, no radical, de variar la dieta, integrar más productos de origen vegetal probar nuevos sabores, proteger el corazón y contribuir con la mejora del medio ambiente. Puedes comenzar con:

1. lunes sin carne original. Llevarlo a cabo implica eliminiar todo tipo de carnes y productos de origen animal, es decir carnes rojas, aves, embutidos, pescados y mariscos, queso, crema, leche, huevo, etc… y sustituirlos por vegetales, frutas, legumbres, nueces, semillas y cereales integrales.

2. lunes sin carne ovolactovegetariano. Permite el consumo de huevo y lácteos, pero no de carne.

Te recomendamos leer: http://www.meatlessmonday.com/  y http://facildedigerir.com/

Fuente: Intejet