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¿Cómo mejorar la calidad del aire?

dreamers USA

Según la Organización Mundial de la Salud OMS, la contaminación del aire representa un importante riesgo medioambiental para la salud. Son constantes sus mensajes e informes alertando del incumplimiento de los valores límite de protección a la salud de contaminantes atmosféricos en el aire que respiramos, hoy mas que nunca debemos aceptar el compromiso de mejorar la calidad del aire, ya que nos estamos realmente enseñando.

Uno de los retos ambientales es obtener proyectos que trabajen en cómo mejorar la calidad del aire.

Viendo la magnitud del problema, lo importante es analizar cuáles son las causas y diseñar políticas y concienciar a los ciudadanos para ayudar a mitigar la emisión de contaminantes y, en consecuencia, mejorar la calidad del aire que respiramos.

¿Cómo mejorar la calidad del aire?

Lo mejor es purificar tu ambiente, el aire de tu espacio como lo puedes hacer con las plantas de interior que la nasa recomienda para purificar el aire de tu espacio.

Dos informes de la OMS de 2014, ratificados en 2016, exponían que el 92% de la población mundial vive en lugares donde no se respetan los valores guía de calidad del aire y estimaban que la contaminación atmosférica local a nivel troposférico, tanto en las ciudades como en las zonas rurales de todo el mundo, provoca cada año tres millones de defunciones prematuras.

En este sentido, las principales causas o fuentes de emisión de los contaminantes atmosféricos son el transporte, con el foco principal en las ciudades, el consumo energético poco eficiente en las viviendas, la generación de electricidad con combustibles contaminantes y la falta de gestión de los residuos industriales, municipales y agrícolas.

¿Qué contaminantes son los más críticos para la salud humana?

Son contaminantes críticos aquellos que se encuentran en concentraciones atmosféricas que superan los umbrales legales o los valores guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para protección a la salud humana.

A nivel global varían muy ampliamente, tanto las concentraciones de contaminantes que llegan a alcanzarse, como las exigencias de los marcos legales nacionales que limitan las concentraciones de los contaminantes urbanos.

No obstante, la OMS, en sus informes más recientes sobre los efectos de la contaminación atmosférica en la salud (proyectos REVIHAAP y HRAPIE4 ), indica claramente que el contaminante con mayor impacto es el material particulado en suspensión (PM10 y PM2,5), por lo que es el más analizado en todo el mundo. En las regiones en vías de desarrollo, los metales, los contaminantes orgánicos persistentes (POPs), el SO2 y otros contaminantes como el benceno (C6 H6 ), el NO2 o el CO, pueden presentar superaciones de los umbrales de protección, pero no suele suceder lo mismo en las regiones desarrolladas, donde el NO2 , el PM10, el PM2,5 y el O3 suelen ser los contaminantes principales.

Últimamente, la combustión de biomasa y de carbón en calefacciones domésticas y residenciales de ciudades desarrolladas se ha identificado como la principal causa del incremento de concentraciones ambientales de PM y benzoa-pireno (B(a)P, un hidrocarburo aromático policíclico). Es por ello que es difícil comparar calidades del aire de diferentes ciudades del mundo, así como el impacto de las mismas en el deterioro de la salud, ya que todas no tienen los mismos contaminantes críticos.

Por ejemplo, la calidad del aire en zonas de Beijing está claramente deteriorada por los altos niveles de PM10, PM2,5 y SO2 –próximos a 80 y 100 µg/m3 , como medias anuales de PM2,5 y PM10 –, procedentes sobre todo de la industria, las calefacciones domésticas de carbón y la generación eléctrica, y el tráfico rodado; el PM2,5 está constituido por concentraciones muy elevadas de sulfato y nitrato amónico y carbono orgánico.

Cómo mejorar la calidad del aire?

El problema de la contaminación del aire es una crisis en sí misma, pero es una crisis que podemos resolver. Y somos muchas las personas que a lo largo del mundo estamos actuando contra ella. Te contamos tres formas de ganar esta batalla:

Acabar con el carbón

Cualquier combustible fósil es malo, pero el carbón es el peor. Cuando se quema, emite más dióxido de carbono (CO2) que el petróleo o el gas para generar la misma energía, lo que agrava el calentamiento global.

El carbón también es tóxico. Cuando se quema, emite sustancias como mercurio o arsénico, y pequeñas partículas de hollín que agravan la contaminación. Y, al respirar, estas micropartículas afectan a nuestros pulmones y nuestro corazón incrementando el riesgo de ataques.

Pero lo peor del carbón es lo extendido que está. Más de un tercio de la electricidad mundial todavía se produce con carbón. ¡Todavía es la mayor fuente de energía!

Las centrales térmicas de carbón degradan la calidad del aire en cientos de kilómetros a la redonda y, en ocasiones, están ubicadas en las propias ciudades, afectando a millones de personas que no pueden escapar de la contaminación.

Necesitamos urgentemente librarnos del carbón y obtener nuestra energía de fuentes renovables como la eólica o la solar. Algunos países ya están en ello y por eso en 2019 el carbón registró la mayor caída de su historia. En España están cada vez más cerca de extinguir el carbón como fuente de energía eléctrica, aunque todavía no existe una normativa que establezca su cierre como en otros países. Y se necesita que muchos más países avancen hacia las renovables. Dejar el carbón y optar por suministros renovables es una opción para limpiar la calidad del aire.

Menos coches y más limpios

Casi todos los coches funcionan con combustible fósil, ya sea diésel o gasolina. Y, al igual que sucede con el carbón, quemar combustible nos sale caro. Los coches diésel y gasolina emiten CO2 y otros gases que nos afectan gravemente. Entre ellos, el dióxido de nitrógeno (NO2) que sale de los tubos de escape es una de las sustancias que más daña nuestra salud. Pero hay otras formas de moverse que nos permiten prescindir del coche.

Cada vez más ciudades están redescubriendo las ventajas de reducir el tráfico. Ya sea mediante más zonas peatonales o con mejores infraestructuras para hacer al transporte público más eficaz, rápido y accesible, son muchas las formas que las ciudades tienen para que podamos prescindir del coche más a menudo. Y los beneficios son inmediatos: más espacio para todos, un aire más limpio y una población más activa y saludable.

Y para los trayectos que todavía requieren hacerse en coche, debemos empezar a concebirlos de otra forma. En lugar del diésel y la gasolina, los vehículos 100% eléctricos para llegar a las cero emisiones ‘in situ’, evitando así miles de fuentes de contaminación repartidas por la ciudad. Y si se recargan mediante energía renovable, sus emisiones totales son mucho más bajas, tan solo las ligadas a la fabricación y desecho del vehículo.

Por este motivo es interesante apostar por vehículos más pequeños y de titularidad compartida, de forma que todo el mundo pueda tener acceso a un coche cuando lo necesite sin tener que fabricar y comprar un automóvil por persona.

Trabajar juntas por un aire limpio

Podemos vencer a la contaminación atmosférica si trabajamos de forma unida. Victorias como estas han sucedido porque muchas personas se unieron para exigir cambios:

  • En Bélgica, padres y madres se movilizaron para reducir la contaminación de sus colegios, y ahora Bruselas ha decidido prohibir los vehículos diésel y gasolina en 2030 e invertir más en transporte público y vías ciclistas.
  • En España, decenas de iniciativas han surgido en todo el país para cambiar el modo de consumir energía eléctrica en nuestros hogares, ayuntamientos y empresas hacia modos más sostenibles y respetuosos con el planeta gracias a las energías renovables.

Grupos de ciudadanos y ciudadanas normales y corrientes que estamos descubriendo que podemos combatir a las multinacionales dominantes del oligopolio energético y que estamos aprendiendo a producir y gestionar nuestra propia energía renovable, ahora que el impuesto al sol ya se acabó.

Estamos en los inicios de una revolución energética ciudadana y ejemplos como las “compras colectivas para autoproducción fotovoltaica”, o el primer molino eólico social del Sur de Europa “vivir del aire del cielo” de Pujalt (Barcelona), son algunas de las muchas iniciativas nacionales que puedes descubrir aquí si te estás preguntando si tú puedes pasarte a la energía renovable. 

La solución a la contaminación del aire somos las personas. A través de un alto sentido de Responsabilidad Social Individual. Somos tú y yo quienes actuando podemos exigir y contar con un aire más limpio.

Cómo mejorar la calidad del aire en cuándo a movilidad?

  1. Evita usar el automóvil principalmente durante las “horas punta”, planea tus recorridos para combinar rutas y reducir el número de viajes.
  2. Utiliza vehículos no motorizados de forma frecuente. …
  3. Utiliza el transporte público.
  4. Usa vías alternas.
  5. Comparte el coche con otras personas.