La obesidad será un común denominador en el futuro si el calentamiento global insiste…

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Los expertos de todo el mundo han advertido que el calentamiento global causará elevaciones del nivel del mar, aumento de frecuencia e intensidad de lluvias e inundaciones, aparición de enfermedades tropicales en zonas antes frías y modificaciones en los ecosistemas, pero no se habían estudiado sus efectos en la composición de los cultivos para consumo humano.

l Programa de Investigación del Cambio Global, de los Estados Unidos (USGCRP, por sus siglas inglés), publicó su informe anual Los impactos del cambio climático en la salud humana en los Estados Unidos: Una evaluación científica, en nueve capítulos, de los que destaca el séptimo: Seguridad alimentaria, nutrición y distribución, ya que por primera vez se reconocen oficialmente las consecuencias del cambio climático en la calidad de los alimentos.

En el estudio, solicitado por el Plan de Acción por el Clima del Presidente de Estados Unidos (NCA, por sus siglas en inglés), los autores “han recopilado y evaluado las investigaciones actuales sobre los efectos en la salud humana del cambio climático y resumen el estado actual de la ciencia para una serie de temas clave”, según se refiere en su presentación.

El capítulo 7, coordinado por Lewis Ziska, del Departamento de Agricultura y Allison Crimmins, de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), contó con la participación de expertos en la materia, como Irakli Loladze, de la Universidad de Maryland, reconocido por sus trabajos sobre los efectos del dióxido de carbono (CO2) en cultivos y plantas silvestres.

Por lo tanto es un trabajo apoyado en evidencia científica y concienzudos estudios, ya que “es difícil detectar el efecto del CO2 en los minerales de las plantas con pequeñas muestras, por eso lo llamé tendencia oculta”, ha explicado Loladze, quien considera que es “el mayor estudio hasta la fecha en este campo”, ya que se examinaron 120 variedades de plantas durante más de 12 años, con el apoyo de investigadores de 13 países, entre ellos China, Australia, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos y Japón.

Los cultivos de la mala alimentación

El trabajo demuestra el costo nutricional del cambio climático, ya que el aumento de CO2 en la atmósfera ha variado la composición de carbohidratos, proteínas y minerales en los cultivos de consumo humano. Los expertos han señalado que las plantas transforman el CO2 en agua y azúcares, por lo que el aumento de este gas en la atmósfera causa que las plantas produzcan más azúcares para su crecimiento o almacenamiento.

“Tener más azúcares y almidones es bueno para las plantas, pero malo para nosotros. Los altos niveles de CO2 también hacen que las plantas transpiren menos agua, por lo que llegan menos minerales esenciales a sus raíces”, ha referido Loladze.

En el trabajo se plantea que es muy probable que el contenido de proteínas en los cultivos disminuya, si la concentración de CO2 atmosférico se incrementa entre 540 y 960 partes por millón (ppm), como se estima que lo hará a fines de este siglo. Actualmente la concentración del CO2 es de 440 ppm, aproximadamente.

“Los principales cultivos alimentarios, como la cebada, el trigo, el arroz y la papa contienen de 6 por ciento a 15 por ciento más bajas concentraciones de proteína, en relación con los niveles ambientales (315-400 ppm). En contraste, el contenido de proteína no ha disminuido significativamente en el maíz y el sorgo”, refiere el estudio.

La concentración de minerales como hierro, zinc, calcio, magnesio, cobre, azufre, fósforo y nitrógeno también ha sufrido una baja sensible en las plantas, porque el incremento del CO2aumenta los carbohidratos en los vegetales, los cuales diluyen el contenido de estos minerales. Además, la mayor concentración del reduce la necesidad de agua de las plantas, por lo que menos nutrientes son llevados a las raíces.

La deficiencia de micronutrientes es uno de los principales factores de riesgo para la salud en todo el mundo, ya que repercute negativamente en el metabolismo, el sistema inmunológico, el desarrollo cognitivo y la maduración, principalmente en los niños, consideran los expertos. “Además ─se lee en el informe─, la carencia de micronutrientes puede exacerbar los efectos de las enfermedades y puede ser un factor en la prevalencia de la obesidad”.

Aunque estas conclusiones están dirigidas al gobierno y sociedad estadounidenses, los demás gobiernos deberían realizar estudios semejantes para corroborar o descartar los resultados y, en su caso, tomar las medidas pertinentes para combatir la malnutrición. Especialmente nuestro país, que enfrenta niveles alarmantes de obesidad y diabetes tipo 2.

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