Cuidado con las pastillas para bajar de peso o productos milagro

Equipo médico

Reducir tallas y regular la cantidad de grasa corporal se ha convertido para muchas personas en un tema trascendental, incluso obsesivo, debido a que sienten la necesidad de proyectar una imagen esbelta que se asocie con belleza, éxito y triunfo. Las pastillas para bajar de peso se venden sin recetas y cada vez su consumo aumento ante la tendencia de una apariencia esbelta y sana.

Este impulso obedece a fines estéticos antes que de salud y, por tal motivo, el control y disminución de peso se suele tomar con frivolidad, exponiendo al organismo a desórdenes muy serios que ponen en riesgo la integridad de la persona.

Por desgracia, este tipo de negocios no son atendidos por profesionales en la salud y, más aún, su presencia se ha incrementado de manera alarmante porque ofrecen algo que a la gente le parece atractivo”.

Muchos centros ofrecen soluciones ‘mágicas’ que ofrecen medicamentos que no tienen nombre, no están empaquetados ni se encuentran en las farmacias, por lo que los pacientes suelen llamarles “pastillitas rojas, verdes o amarillas”, debido a su apariencia.

A pesar de que en un mes o dos de llevar estos tratamientos se registra notable pérdida de peso, su realización es poco recomendable. Cuando el paciente abandona este tipo de tratamientos viene un efecto ‘de rebote’, en el que recupera su peso inicial y hasta lo aumenta un poco.

Hemos visto muchas veces la historia de la persona que toma productos ‘milagro’ o pastillas para bajar de peso, lleva dietas prácticamente basadas en agua y verduras (que no incluyen todas la sustancias nutritivas que el organismo necesita), baja de talla dramáticamente, recibe elogios de sus amistades porque se ve muy bien, y después de un tiempo vuelva a ser la misma gordita o el mismo obeso de toda la vida,

Esto ocurre en el mejor de los casos, porque la especialista aclara que el uso de ciertos fármacos puede desencadenar desórdenes cardiacos y alteraciones hormonales, los cuales deterioran la calidad de vida y a veces pueden tener consecuencias fatales.

Los riesgos de las pastillas

Es verdad que tener exceso de peso se traduce en alta probabilidad de sufrir alteraciones importantes, entre ellas elevación de la presión arterial, colesterol y triglicéridos, diabetes (alta concentración de azúcar en sangre), insuficiencia renal (incapacidad del riñón para eliminar sustancias tóxicas del torrente sanguíneo), infartos (muerte de tejido en corazón o cerebro por falta de oxígeno y nutrientes), osteoporosis (pérdida de minerales en huesos) e incluso algunos tipos de cáncer (formación de células malignas que interfieren el funcionamiento de un órgano o de todo el organismo).

Debemos saber que hasta ahora la Medicina no ha comprobado un solo fármaco o método que nos permita bajar de peso de inmediato y saludablemente.

Si en verdad funcionaran las pastillas para bajar de peso que se dan en estas clínicas u otros sistemas que ofrecen (balines, acupuntura, fajas, cremas), ya hubiéramos solucionado el problema del sobrepeso y la obesidad, los cuales son la principal causa de las enfermedades que hemos mencionado y que están ocasionando numerosas muertes en todo el mundo.

Medicamentos que se emplean comúnmente en los métodos reductivos ‘mágicos’, así como sus posibles efectos:

  • Estimulantes de la tiroides. Hacen que esta glándula localizada en el cuello secrete mayor cantidad de tiroxina, hormona que es útil para el aprovechamiento de los nutrientes.

Al acelerar esta actividad hay una mayor termogénesis, es decir, una mayor capacidad para asimilar sustancias nutritivas, pero también para quemar grasa.

Sin embargo, su uso tiene consecuencias secundarias importantes: en alto porcentaje de quienes recurren a estos productos se presenta disminución en la actividad de la tiroides (hipotiroidismo), y este problema no se cura, es para toda la vida. El paciente requerirá de tratamiento con un endocrinólogo y tendrá que monitorear su función tiroidea toda la vida.

  • Anfetaminas. Medicamentos para controlar el peso que inhiben la sensación de apetito a nivel cerebral, pero en la actualidad han entrado en desuso por los efectos adversos que ocasionan: incremento en la frecuencia cardiaca, presión arterial y temperatura corporal, comportamiento agresivo y, ante todo, adicción. En la actualidad, están prohibidas en muchos países.
  • Diuréticos. Son pastillas o hierbas que estimulan la pérdida de líquidos a través de la orina; por lo general, se emplean bajo prescripción médica para dar tratamiento a personas que sufren edema o acumulación de líquidos por insuficiencia renal o cardiaca (el corazón no bombea sangre con la eficiencia que se requiere). No obstante, muchos centros los utilizan para lograr un descenso acelerado de peso. El inconveniente, sostiene la facultativa, es que “el peso que se pierde no es porque se elimine grasa, sino agua, que además se expulsa del organismo con minerales. El uso prolongado y excesivo ocasiona cansancio, mareo, calambres, presión arterial baja y, cuando se pierde demasiado potasio, se compromete el ritmo cardiaco. Hay pacientes que han llegado en estado crítico al servicio de urgencias por falta de este elemento, y algunos han perdido la vida”.
  • Fibra. Pueden considerarse como el producto menos perjudicial, ya que son hidratos de carbono que el organismo no puede digerir y que se expanden al estar en contacto con el agua, dando la sensación de saciedad. El problema es que cuando no se acompaña con suficiente consumo de líquidos y actividad física, hace que la materia fecal sea más seca y ocasione molestias gastrointestinales importantes, como estreñimiento o diarrea. Las personas que no están acostumbradas a consumirla también pueden sufrir daño en las vellosidades que hay al interior de los intestinos y que se encargan de absorber nutrientes.

En la actualidad sólo hay dos fármacos autorizados para el control de peso, y que ambos deben administrarse por prescripción y bajo vigilancia médica, ya que su uso puede tener efectos adversos.

El primero de ellos inhibe la absorción de grasas en el intestino y su consumo debe acompañarse de un régimen de alimentación bajo en grasa, porque si el paciente come lo que acostumbra, que casi siempre son alimentos con muchas calorías, va a sufrir una diarrea terrible, dolor gastrointestinal, inflamación de abdomen y gases.

El otro fármaco actúa sobre los centros que regulan el apetito y, aunque es seguro, puede ocasionar efectos secundarios como aumento de presión arterial y sensación de sed persistente.

El uso de estos dos productos aceptados por la comunidad médica requiere de vigilancia y, contrario a lo que ofrecen los tratamientos ‘mágicos’, Necesitan que el paciente cambie sus hábitos alimenticios y que practique ejercicio regularmente. Es decir, exigen uso de voluntad y esfuerzo para dar resultados satisfactorios. No son pastillas mágicas.

Cambio de ideas

Para mantener un peso adecuado y para no exponerse a sufrir enfermedades como diabetes o hipertensión, existen dos medidas básicas y muy efectivas: Practicar ejercicio y Llevar una alimentación sana y equilibrada.

Sin embargo, lograr este objetivo requiere que el paciente haga una reflexión sobre lo que desea y por qué lo hace. Las personas con sobrepeso u obesidad deben tener claro que la pérdida de grasa corporal debe ser por salud y no por apariencia física; de esta manera, en vez de ir con charlatanes sabrán que tienen que asistir a con médicos que conozcan aspectos nutricionales.

Tenemos que cambiar nuestro concepto de lo que es una alimentación correcta, ya que todavía pensamos que es una cuestión de cantidad y no de calidad. Es muy común que en la consulta el paciente nos diga que desayuna muy bien porque toma un litro de leche y se come 6 huevos fritos, medio kilo de tortilla y dos panes de dulce. Además, cabe señalar que los mexicanos no tomamos agua y preferimos el refresco.

En cuanto a la actividad física, hacer ejercicio no significa que se tenga que pagar un gimnasio o la inscripción a un centro deportivo. Simplemente, basta con ponerse tenis y ropa cómoda, y salir a caminar al menos cuatro días a la semana por 30 minutos.

La pérdida de peso saludable debe ser lenta, progresiva y sostenida, por lo que se recomienda reducir sólo de un kilogramo a medio kilogramo por semana. Pérdidas mayores no son aconsejables. Evita las pastillas para bajar de peso.

Debemos de cambiar aquellos conceptos que enfatizan la búsqueda de un estereotipo de belleza extremadamente delgado, mismo que representa éxito, poder y una forma de adquirir status social, así como erradicar la idea de que “estar gordo es sinónimo de ‘llevar la buena vida’, o que una barriga es ‘la curva de la felicidad.

La Organización Mundial de la Salud pretende que se difunda educación a toda la población en este sentido, pues 60% de las muertes a nivel mundial son por causas que tienen que ver con alimentación, falta de ejercicio y un estilo de vida poco saludable. En la actualidad, hasta 43% de las enfermedades se pudieron prevenir o disminuir sus efectos si los pacientes hubieran mantenido un peso sano y hubieran realizado actividad física regularmente

Sobre las pastillas para bajar de peso

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