El consumo responsable de petróleo es posible

Para empezar, hay que ser consciente de que no podemos pasar por este mundo sin dejar una huella ecológica más o menos grande, ni los seres humanos ni ningún ser vivo, y de hecho ni siquiera multitud de procesos que implican a elementos inertes, como puede ser la actividad volcánica, ocurren sin consecuencias, ya que, por ejemplo, las erupciones pueden llegar a desbalancear el clima en una u otra dirección durante un tiempo. Pero la actividad humana, sobre todo en el ámbito energético, está provocando unos efectos sobre el clima e incluso sobre la composición del aire, el agua y la tierra muy perniciosos de forma demasiado rápida

Aunque la conciencia de la sociedad parece estar cambiando de momento es imposible no consumir nada de petróleo, pero sí que se puede actuar para reducir el consumo a lo mínimo siguiendo unas pautas bastante sencillas.

El petróleo, una materia prima omnipresente

Es muy difícil hoy en día realizar las actividades más cotidianas sin hacer uso de algún derivado del petróleo, pero se pueden poner en práctica algunas actitudes que supondrán al menos una pequeña contribución en la consecución de un futuro sostenible y que con la práctica continuada incluso no supondrán ningún inconveniente.

Por ejemplo, las bolsas de plástico son uno de los productos más contaminantes derivados del petróleo por lo difícil que es que se descompongan de manera natural, y aunque se está trabajando en que estas se descompongan a mayor velocidad, reducir su uso reutilizando las mismas bolsas varias veces en compras sucesivas, o mejor aún, utilizando bolsas de papel (la celulosa se descompone rápidamente sin dejar residuos perniciosos, y puede extraerse de plantaciones de árboles de crecimiento rápido que protejan de la tala a bosques de alto valor ecológico) o quizás utilizando una bolsa grande de plástico más resistente serán una gran ayuda para que el problema de los microplásticos no vaya a más. En esta misma línea se pueden intentar eliminar la mayoría de los envases de plástico innecesarios que en algunos establecimientos ha llegado al ridículo de envasar piezas de fruta individuales en auténticos armatostes de plástico, plástico que después terminará en la basura.

En la medida de lo posible es recomendable utilizar el transporte público, que además de reducir la contaminación libera tiempo para sus usuarios, tiempo que pueden utilizar para leer, escuchar un podcast, música e incluso dormir. Además puede ayudar a reducir los problemas de tránsito en las grandes ciudades, aunque no siempre es una opción viable, ya que el transporte público no siempre llega a donde lo hace un auto particular, o puede que requiera de los usuarios realizar varios transbordos.

Consumir productos locales es otra de las actitudes que pueden ayudar a reducir la contaminación, dado que el transporte internacional es uno de los grandes contaminantes del mundo. A pesar de ello no se debe renegar del comercio internacional, ya que además de contribuir al desarrollo de comunidades subdesarrolladas, también actúa como pilar de la paz entre Estados, al crear una red de intereses que se vería cortada de cuajo en caso de guerra.

Adicionalmente también se puede utilizar el petróleo, o el precio del petróleo, en actividades como la inversión, actividad que en muchas ocasiones no requiere más que de una conexión a internet, de grandes dosis de información y, por supuesto, formación.

Aprovechar el consumo de petróleo… sin emitir CO2

O no emitirlo al menos por el tubo de escape del auto, ya que prácticamente cada actividad humana implica algún tipo de contaminación, incluso conectarse a internet. Se puede utilizar por ejemplo el petróleo brent para invertir, comprando directamente acciones de una compañía que se considere que está avanzando en la línea de la sostenibilidad, o por ejemplo operando mediante trading con apalancamiento, una forma de invertir que no requiere ni siquiera que el precio suba, ya que el trader se puede colocar en corto o en largo indistintamente, eso sí, haciéndose cargo de los riesgos asociados a cada escenario y de los notables riesgos del apalancamiento en sí.

El caso es que las previsiones de los países productores estiman que la demanda de petróleo se va a mantener e incluso aumentará en las décadas venideras bien porque mientras en unos países decrece el consumo de crudo aumenta en otros, o bien porque el petróleo es difícilmente sustituible para muchas industrias, incluso en la industria alimentaria y en la farmacéutica, así que de momento lo mejor es aprender a utilizar esta materia prima de la forma más responsable posible.

El consumo responsable de petróleo es posible…