Saltar al contenido

El calentamiento global deja un planeta no apto para niños

El calentamiento global provocado por el hombre ya está perjudicando la salud pública en todo el mundo, y los niños son uno de los grupos poblacionales más afectados, así se menciona dentro del informe anual de salud y cambio climático del medio especializado The Lancet.

Los niños y niñas de hoy están creciendo en un mundo más cálido que el de sus padres o abuelos. Ello les traerá más y diferentes problemas de salud que los que sufrieron sus antepasados, según dijeron médicos en un nuevo estudio internacional presentado.

Se trata del informe de 2019 de ‘The Lancet Countdown‘, un estudio sobre salud y cambio climático que presenta una actualización anual de 41 indicadores en cinco dominios clave: impactos, exposiciones y vulnerabilidad al cambio climático; adaptación, planificación y resiliencia para la salud; acciones de mitigación y cobeneficios de salud; economía y finanzas; y compromiso público y político. El informe representa los hallazgos y el consenso de 35 instituciones académicas de referencia y agencias de la ONU de todos los continentes.

Si bien la medicina y la salud pública han mejorado a lo largo de las décadas, permitiendo que las personas vivan más tiempo, el cambio climático “amenaza con socavar todos los logros que hemos tenido”, añadió la experta.

Un niño nacido hoy experimentará un mundo que es cuatro grados más cálido que la media preindustrial, lo cual afecta la salud humana de distintos modos, desde la infancia y la adolescencia hasta la edad adulta y la vejez. En todo el mundo, los niños se encuentran entre los grupos poblacionales más afectados por el cambio climático.

“Los niños son los más vulnerables. Llevarán la gran mayoría de la carga del cambio climático “, dijo el doctor Nick Watts, médico australiano de emergencias y autor principal del informe de The Lancet.

Aquí te presentamos las principales consecuencias del aumento de las temperaturas que afectan directamente a la salud y la calidad de vida de los más pequeños.

Principales consecuencias del aumento de las temperaturas 

Clima extremo: Incendios, tornados, huracanes e inundaciones van en aumento en todo el planeta y los niños están entre los más vulnerables y afectados.  

El aumento en el número de incendios, inundaciones, tornados o huracanes amenaza directamente la vida de los niños, además de su estabilidad emocional. 

Ante la ocurrencia de estos desastres las condiciones óptimas de salubridad e higiene también se ven amenazadas, lo cual influye directamente en la salud. 

Los continuos episodios de clima extremo que se viven en todo el mundo y la escasez de recursos como el agua también ha provocado un aumento en el número de desplazados por el cambio climático, lo cual atenta contra la salud, el bienestar, la estabilidad y la seguridad de los menores. 

Olas de calor: 8 de los 10 años más calientes de los que se tenga registros han ocurrido en la última década”. 

Las olas de calor, cada vez más repetidas y fuertes, con temperaturas récord en los últimos años, afectan directamente a la salud de los niños, cuyos pequeños cuerpos se calientan y deshidratan con más rapidez y facilidad. También el calor extremo produce diferentes enfermedades y patologías en la piel.

Para no exponer a los niños al sol en los períodos de más calor, lo cual es fundamental, los pequeños se quedan en sus casas y prácticamente no pueden jugar y disfrutar al aire libre, algo fundamental en un correcto desarrollo físico y emocional de los más pequeños. La consecuente inactividad influye directamente en mayor índice de obesidad.  

Contaminación del aire: Sobre todo aquella impulsada principalmente por combustibles fósiles y exacerbada por el cambio climático, daña el corazón, los pulmones y todos los demás órganos vitales. […] Las muertes globales por contaminación alcanzan los 7 millones.”

El aumento del calor también agrava la contaminación del aire. Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2018, cerca del 93% de los niños y niñas del mundo menores de 15 años (es decir, 1800 millones de niños y niñas) respiran aire tan contaminado que pone en grave peligro su salud y su crecimiento. En 2016, 600,000 menores murieron a causa de infecciones agudas de las vías respiratorias bajas, provocadas por aire contaminado. 

De acuerdo con el informe de la OMS, la exposición al aire contaminado puede dar lugar a que las embarazadas den a luz prematuramente y a que los recién nacidos sean más pequeños y de bajo peso. Además, esta contaminación afecta al desarrollo neurológico y la capacidad cognitiva de los niños y puede causarles asma y cáncer. 

Los niños que han estado expuestos a altos niveles de contaminación del aire corren también más riesgo de contraer afecciones crónicas, como las enfermedades cardiovasculares, en etapas posteriores de su vida.

Enfermedades: Las más altas temperaturas contribuyen al aumento de enfermedades diarreicas y de las transmitidas por mosquitos, como el dengue y la malaria. 

Los niños se encuentran entre los más susceptibles a esas enfermedades y experimentan los efectos más graves. 

Las tendencias en la idoneidad climática para la transmisión de enfermedades son particularmente preocupantes, con 9 de los 10 años más adecuados para la transmisión de la fiebre del dengue registrados desde el 2000. 

Del mismo modo, el número de días con condiciones propicias para la propagación de bacterias del género Vibrio, causantes de diarreas debilitantes muy peligrosas, se ha duplicado desde 1980 y el año pasado fue el segundo periodo más largo en la historia. 

Debido al calentamiento global, un 29% más de costas estadounidenses son vulnerables a esa familia de bacterias. 

Malnutrición: Por exceso o por defecto, un tercio de los niños menores de cinco años en el mundo no tiene una alimentación adecuada, lo cual implica que tengan otros problemas de salud.

El calor extremo y las sequías prolongadas sigue siendo uno de los factores ambientales determinanates en la mortalidad prematura, pues afectan los procesos de higiene y saneamiento, y reducen el rendimiento de los cultivos, lo cual genera inseguridad alimentaria y desnutrición. 

Aunque las muertes por desnutrición se han reducido gracias al accionar de organizaciones y un mayor acceso a la atención médica, los niños siguen siendo los más vulnerables ante el hambre, la falta de proteínas y nutrientes necesarios y la mala alimentación en general, lo cual acarrea otros trastornos y problemas de salud. 

Por ecceso o por defecto, un tercio de los niños menores de cinco años en el mundo no tiene una alimentación adecuada. Casi 200 millones de ellos sufren de desnutrición, ya sea aguda o crónica, mientras que 40 millones viven con sobrepeso.