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Mejorar nivel bienestar, debe ser la prioridad de todo gobierno

2 junio 2020

Sentirnos felices, seguros y satisfechos debe ser un sentimiento general, una prioridad de cada gobierno. Mejorar nivel de bienestar.

cobertura covid

Hoy en medio de una crisis económica mundial y en donde muchas familias sufren los estragos del encerramiento y el cambio hacia la nueva normalidad. Los gobiernos en lo que realmente se deben dedicar es en ver como mejorar nivel de bienestar.

Hace unos años así se lo propuso Finlandia, y por medio de un experimento que duró dos años demostró que se puede mejorar nivel bienestar de los participantes al mejorar significativamente al obtener una renta básica.

Los reportes iniciales calificaron el plan como «fracaso». Aunque un informe más reciente matiza esa conclusión, suele subrayarse el efecto mínimo que el experimento tuvo en las perspectivas de empleo de los participantes. Minne Ylikanno, investigadora senior de la Institución de Seguridad Social de Finlandia (Kela), que llevó a cabo el informe, rechaza la etiqueta de «fracaso». «Yo diría que el experimento fue un éxito», dice. «El Programa Renta Básica mejora niveles de Felicidad y Bienestar en Finlandia»

Los resultados se basan en la comparación de 2.000 participantes desempleados que recibieron 560 euros al mes desde enero de 2017 hasta diciembre de 2018 con un grupo de control de 173.000 personas que no recibieron renta alguna. Hubo solo una pequeña diferencia estadística entre el grupo de estudio y el de control en el número de personas que encontraron trabajo después de dos años.

Los beneficios económicos destinados a mejorar nivel de bienestar

Sin embargo, donde sí hubo una significativa diferencia estadística fue en el nivel de felicidad de los dos grupos. Las personas que recibieron 560 euros al mes refirieron tener niveles mucho menores de inseguridad y estrés.

El bienestar ocupaba un lugar más elevado que en el grupo de control y realmente hubo un incremento significativo en la mayoría de las dimensiones del bienestar. La principal cosa importante es que aquellos que recibieron la renta básica se sintieron mejor mentalmente. Cuando uno se siente libre y seguro, se encuentra mejor

Modelo prometedor y sostenible

Pero para los Gobiernos y los políticos que analizan si una renta básica merece la pena, el factor en el que suelen concentrarse mayoritariamente es el coste.

Cuando se trata de una renta básica, la ciencia va por detrás de la sociedad», dice el profesor . Los políticos no se sienten seguros con ella, y encuentran fácilmente argumentos tales como que la gente se volverá perezosa y que no hay manera de financiarla. Así pues, caso cerrado, próximo tema.

Bernhard Neumärker, director del departamento de Política Económica de la Universidad de Friburgo y defensor de una renta básica universal.

Neumärker subraya que incrementar la presión pública podría forzar a los políticos a pensar de forma diferente, particularmente en la era del coronavirus. «Alemania y otros países de la UE son de la opinión de que todo va bien sin la renta básica», dice el profesor Neumärker,»así que ¿para qué instaurarla?».

«Ahora la crisis ha demostrado que las cosas se están poniendo serias para el tradicional y, en mi opinión, pasado de moda, estado de bienestar social. Yo diría que, si organizamos adecuadamente la renta básica a la vista de la digitalización y de las nuevas crisis y acontecimientos, se trata de uno de los pocos modelos prometedores y sostenibles de una moderna economía de mercado», asegura Neumärker. Por su parte, Muraja asegura que «Finlandia continuará llevando a cabo experimentos de política social, lo que es una buena cosa».

¿Es factible una renta básica universal en Latinoamérica para mejorar nivel bienestar?

El informe Monitor Fiscal del FMI de octubre de 2017 ya proponía un ingreso básico universal como una de las medidas del «abanico de opciones para lograr resultados eficientes y equitativos» de que disponen las autoridades, junto a los impuestos progresivos y el gasto en educación y sanidad. La crisis económica desatada por la pandemia ha puesto sobre la mesa con más fuerza esta medida, aunque también dificulta su implementación.

Desde el punto de vista de cómo financiarla, siempre es mejor en momentos de bonanza; pero necesidad hay más ahora. Sin olvidar el efecto ‘keynesiano’ que tendría la medida, como destaca el filósofo Fernando Broncano: «La renta básica universal favorece un suelo de demanda suficiente para el mantenimiento de la producción».

¿Cómo se pagaría una renta básica así?

El gran problema es cómo financiar una renta básica universal. La CEPAL, en su propuesta, detallada por su directora ejecutiva en entrevista, contempla indefectiblemente el recurso a la deuda pública.

Desgraciadamente, no hay forma de financiar esto simplemente con la reorientación de los presupuestos nacionales. Sin embargo, la mayoría de expertos coinciden en que sería necesaria una gran reforma fiscal.

Daniel Raventós, de la Universidad de Barcelona

Raventós trabajó junto a otros investigadores sobre una muestra de dos millones de declaraciones del impuesto sobre la renta de 2011 en España, uno de los peores años de la crisis financiera internacional en el país, que les cedió a tal efecto el Instituto de Estudios Fiscales. Diseñaron una renta básica cuyo coste, mediante una reforma de este impuesto, recaería en el 20 por ciento de los mayores ingresos del país.

El efecto redistributivo, además, sería instantáneo: «Esto mostraba, entre otras cosas, que el índice de Gini [que mide la desigualdad en un país entre 0, total igualdad, y 1, máxima desigualdad], que es en el caso del Reino de España uno de los más desigualitarios de la Unión Europea, con esta propuesta de reforma del IRPF y de financiación de la renta básica quedaba un índice de los más igualitarios del mundo (tipo Dinamarca, Finlandia, Suecia o Noruega), que sería alrededor del 0,25″.

Es factible en América Latina

Cualquier persona mínimamente interesada en política social en Latinoamérica lo primero que te dice es que se tiene que hacer una reforma impositiva impresionante: allí, en general, los ricos no pagan casi nada. Evidentemente los pagos del gobierno tendrían que salir de los impuestos: los que tengan altos ingresos son los que que pagarían más.

En esto consiste el ingreso ciudadano: es una redistribución del ingreso, por vías fiscales, de los que más tienen a los que menos poseen, para mejorar nivel bienestar desde abajo . En México es difícil imaginar proyectos fiscales o sociales para ensayar una medida así, debido a las grandes desigualdades y los altos niveles de pobreza.

Pero la pregunta o la decisión tiene que venir del mexicano medio, quien probablemente no se negaría a pagar más impuestos si se le dijese, explícitamente, que su dinero va a destinarse a crear un ingreso ciudadano. Habría que preguntar también a ese 20 por ciento de rentas más altas que tendría que acabar sufragando la medida, aunque a nadie se le ha ocurrido hacerlo.

El presidente de la asociación Argentina en Red, Pablo Sercovich, lamentó en un foro digital organizado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) que el «neoliberalismo furioso» provocó «un sistema sanitario y económico devastado producto de una toma de deuda desmesurada».  Y propone, citado por Efe, que una solución a esta «debacle», como calificó los últimos cuatro años en los que gobernó Argentina el conservador Mauricio Macri, podría ser «plantearse este derecho a la subsistencia para decirle al hambre nunca más».  

Argentina: salud o economía

Pero a pesar de los empeños de Sercovich y de economistas como Rubén Lo Vuolo, presidente de la Red Argentina de Ingreso Ciudadano, el tema de la renta básica no acaba de calar en el país austral. «Acá esa discusión no está», explica el profesor de Economía Julián Leone, de la Universidad de Buenos Aires. «La disyuntiva aquí es entre salud o economía, la cual se está resintiendo mucho». «Sobre todo en el plano laboral, que es el que más estamos trabajando: Argentina tiene buena parte del empleo con contratos frágiles y buena parte de esos contratos son en sectores no exceptuados», añade.

Sobre si sería viable en el país, contesta que «habría que hacer el cálculo de cuál es el impacto de la medida, pero yo vengo calculando los costos de las medidas de contención del gobierno, como el del Ingreso Familiar de Emergencia y créeme que son altos… primero por el costo de la erogación y segundo por el desplome que estás teniendo en la recaudación que es mayúsculo».

Otro profesor de la Universidad de Buenos Aires, en este caso de Sociología, Jorge Antonio Navarro, planteaba la cuestión en una investigación de 2017 titulada ‘Renta Básica Universal (asignación universal por ciudadanía) en Argentina’. En su interesante artículo, Navarro responde afirmativamente a la principal cuestión que plantea, si es factible una renta básica universal en el país, aunque no logra detallar cómo financiarla: «En la Argentina de hoy es factible (…) esto no será dado, será conquistado, producto de la lucha de clases», ya que «por supuesto que los beneficiarios del sistema económico social imperante serán reacios a introducir cambios distributivos que les perjudiquen» y «será la clase obrera quien deba forzarlos».

Navarro propone medidas como «terminar con la economía informal» bancarizando todas las transacciones y nacionalizar todos los recursos naturales. Sin embargo, como destaca Raventós, no todos los defensores de la renta básica proceden del ámbito de la izquierda. «La diferencia es qué renta básica se defiende», explica, añadiendo que desde la derecha se suele defender la medida como sustitutiva del resto de gastos sociales.

¿Y en Alemania?

«La aprobación en Alemania es tan alta como en otros países europeos: aproximadamente la mitad de la población apoya un ingreso básico, que tiene también muy buena acogida entre científicos e investigadores, así como grandes nombres de la cultura, el arte, la religión y la política», nos explica el profesor de Filosofía Ronald Blaschke, uno de los portavoces de la asociación por la renta básica alemana.

Aquí también la crisis desatada por la pandemia «está acelerando el debate sobre el ingreso básico», aunque el problema que teme es que «el gobierno traslade las cargas de la crisis a los contribuyentes ordinarios, en lugar de hacer que lo asuman las grandes corporaciones», explica Blaschke. «Y que la economía vuelva a acelerarse sin preguntarse qué producción es realmente necesaria para la calidad de vida, incluyendo un ingreso básico que se distribuya de arriba hacia abajo y un sistema de salud que no esté organizado de acuerdo a criterios de mercado, sino basado en las necesidades de las personas», concluye.

Mejorar mejorar nivel bienestar sería como un electroshock para la economía mundial

Hasta que exista una vacuna contra el nuevo coronavirus y la economía pueda volver a cierta normalidad, se hacen imperantes medidas que palien los efectos de la crisis sobre los más necesitados. Incluso desde las posiciones más neoliberales están surgiendo voces de alerta. Esta semana, Jaime Dimon el director ejecutivo de JP Morgan, el banco más grande de Estados Unidos, señaló en un documento interno filtrado a la Afp que «esta crisis debe servir de electroshock y llamado a la acción para las empresas y gobiernos para reflexionar, pensar, actuar e invertir para el bien común y ocuparse de los obstáculos estructurales que impidieron hasta ahora un crecimiento económico más equitativo durante muchos años».

«¿Demasiada gente vive al límite de la pobreza», dice el banquero, en una realidad existente «mucho antes de la pandemia», pero que «los últimos meses sacaron a la luz». Sin duda, algo está cambiando en la forma de abordar la economía mundial. Quizá el virus, con todo su rastro de muerte, vaya a acabar vacunándola contra un riesgo todavía incluso mayor y más mortífero. Nos ha visitado uno de los jinetes del Apocalipsis. Estamos a tiempo de frenar a los siguientes.