Ante sobrepoblación en Tokio, el gobierno paga a habitantes su mudanza

Pasa la nota:

Con más de 38 millones de habitantes, Tokio conforma el área metropolitana más gigantesca del planeta. Para Japón comienza a ser un problema: alrededor de un tercio de su población se concentra en la tremebunda capital, y diversas zonas del interior del país encaran una trágica decadencia demográfica. ¿La solución? Al parecer, puramente monetaria: el gobierno quiere revertir la tendencia con dinero.

Japón es consciente de la tremenda paradoja demográfica que afronta: mientras su población envejece sin remedio (la esperanza de vida más alta del planeta vs. una de las tasas de natalidad más bajas), Tokio no deja de crecer (22 años consecutivos al alza). Como resultado, las ciudades más pequeñas se están vaciando, y el volumen de espacio abandonado en el interior del país ya equivale a la superficie de Austria.

Más allá del incentivo monetario, hay motivos para buscar fortuna lejos de Tokio. La ciudad encapsula y proyecta de forma mastodóntica todos los problemas que afrontan las principales macrourbes: presión demográfica y habitacional; alta competencia; larguísimos desplazamientos; exigencias económicas al alza. Las ciudades más pequeñas ofrecen precios baratos, tranquilidad y buena calidad de vida.

Consciente de ello, el gobierno lleva cierto tiempo impulsando un plan de “revitalización” de las regiones rurales. Ciudades como Fukuoka han logrado convertirse en un nodo tecnológico, atrayendo a numerosos trabajadores cualificados gracias a sus buenos salarios, bajos precios y proximidad a otros mercados. Otras como Niseko han optado por el turismo. Japón ofrece incentivos fiscales a las empresas que se instalen en otras partes del país.

Se calcula que el apoyo será de alrededor de 3 millones de yenes (unos 23.000€ anuales). La partida iría destinada a aquellos residentes en Tokio que manifestaran su deseo de mudarse. No es algo sencillo. Tokio concentra la mayor parte de la burocracia gubernamental (la sede del parlamento, del ejecutivo y del Emperador están allí), las principales oportunidades laborales y, como colofón, una inigualable vida cultural. Si te vas, que sea por una buena causa.