Guarda las cáscaras de ajo y cebolla para preparar sopas

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Las cebollas y los ajos son los “caballos de batalla en la cocina”. Casi no hay plato en el que no use uno u otro o ambos, Son los ingredientes o sazonadores más usados en cualquier gastronomía. Consumir ajo tiene muchos beneficios para la salud. Pero ¿Qué haces con las cáscaras de ajo y cebolla?

Dos de los ingredientes más comunes en todas las cocinas del mundo son el ajo y la cebolla. Al cocinarlos, la mayoría de las personas tira, automáticamente, la piel. Pero eso es un error y aquí te explicamos por qué.

¿Se consumen o no las cáscaras de ajo y cebolla? Resulta que hay una tonelada de sabor en las capas exteriores de papel de las cebollas, y lo mismo para el ajo.

Cómo se pueden consumir las cáscaras de ajo o cebolla

Ls cáscaras de ajo o cebolla no se deben consumir directamente. Las pieles en ambos son desagradables para comer, así como posiblemente un peligro de asfixia, pero son absolutamente maravillosas para infundir sabor en sopas, salsas y caldos. Eso sí, si las usas no olvides colarlas para que no representen un riesgo.

También, puedes guardar esas pieles de cebolla y ajo en una bolsa Ziplock en el congelador. Cuando esa bolsa esté llena, usa esas sobras para hacer un caldo con huesos de pollo o carne de res para hacer un rico caldo de carne casero lleno de umami, algo que puede ser la columna vertebral de cualquier sopa o plato estofado que prepares. Pero recuerda que una vez que esté hirviendo debes quitar con un colador pequeño la espuma junto con las cáscaras para que no se queden en tus sopas.

Beneficios de la cáscara de ajo

Reduce la presión arterial. Mejora los niveles de colesterol, reduciendo así el riesgo de enfermedades cardíacas. Contiene antioxidantes que pueden ayudar a prevenir la enfermedad de Alzheimer y la demencia. Prolonga la vida.

La cáscara de ajo o la piel de la cebolla y de los ajos está cargada de vitaminas A, C y E, además de muchos antioxidantes.

También, la piel de la cebolla es rica en Quercetina, un flavonoide que puede servir como antioxidante y como agente desinflamatorio.

Por su parte, la piel del ajo contiene fenilpropanoides que pueden ser auxiliares para reducir los niveles de colesterol en la sangre y ayudar al sistema inmune.

Deja la piel cuando tuestes un ajo

Si quieres añadir ajos tostados a un platillo, pero no quieres que todos queden uniformemente tostados, puedes agarrar algunos ajos y tostarlos con todo y cáscara. Así, cuando los peles, vas a tener todas las propiedades de la piel en el centro del ajo y unos dientes bien cocidos, pero suaves y tiernos.

La piel del ajo y la cebolla son valiosas en una composta

Si tienes una composta en casa, las pieles de los ajos y las cebollas son un rico añadido de nutrientes. Si no tienes una composta, siempre puedes tirar las cáscaras que te sobren en macetas con plantas. Las cáscaras de ajo son especialmente maravillosas porque puedes machacarlas fácilmente y esparcirlas para que las plantas aprovechen al máximo sus nutrientes.

Ayuda al sueño y alivio estomacal

Las cáscaras de cebolla también pueden servir como un auxiliar para conciliar el sueño y como un alivio casero para el dolor estomacal.

Para utilizarlas en contra del insomnio, basta verter agua hirviendo sobre cáscaras de cebolla hasta que estén completamente cubiertas y dejarlo macerar durante quince minutos. Cuela el resultado y bébelo. También puedes utilizar una tetera, pero ten cuidado porque el sabor puede afectar el de otros tés.

Para utilizarlas como alivio casero para el dolor estomacal, se recomienda que pongas a hervir las cebollas durante veinte minutos. Luego cuela el resultado y bébelo antes de dormir.

Colorante natural

¿Sabías que puedes utilizar las cáscaras de cebollas moradas o de cebollas rojas para hacer un colorante natural?

Seguro has notado, cuando estás cocinando cebollitas moradas para una salsa o para acompañar una rica cochinita pibil, que todo lo que tocan las cebollas se colora. Pues bien, la cebolla tiene taninos naturales que pueden servir muy bien para teñir lana o para usar, por ejemplo, para pintar huevos de pascua o hacer acuarelas naturales para los niños.

Para teñir naturalmente una madeja de lana, pon las cáscaras de cebolla en un sartén profundo y cúbrelas con mucha agua. Cuando el agua hierva, baja el fuego a lo mínimo y deja las cebollas cocinarse entre 45 minutos y una hora. Una vez que observes que soltaron todo su color las cáscaras, cuela el resultado y tira las cáscaras en una maceta o composta.