Pocos se preguntan cuánta contaminación de aire, tierra y agua acumula una guerra… en las noticias vemos como se bombardean lugares, se queman depósitos petroleros, derrumban aviones o misiles y explotan edificios, autos o poblados…
Las actividades bélicas generan cerca del 5.5% de emisiones mundiales de gases de efecto invernadero GEI superando el impacto de la industria de la aviación y marítma juntas… Esta contaminación de aire, tierra y agua provienen desde la misma logística de la guerra dejando a su paso explosiones, incendios de infraestructura y la intensa actividad de reconstrucción.
La guerra es un daño de alto impacto ambiental a la Tierra… las dimensiones medioambientales de cualquier invasión causan riesgos y daños catastróficos.
- Dispersión de sustancias tóxicas
- Muerte de vida silvestre
- Contaminación de ecosistemas
- Atmósfera asfixiada por químicos
La contaminación de aire, tierra y agua provocados por una guerra es mucho más inmediato que el calentamiento de la atmósfera provocado por los GEI.
Guerra acelera calentamiento global, contaminación de aire, tierra y agua los impactos de la guerra
La guerra, sobre todo las guerras modernas en donde el uso de armamento y tecnología de punta están presentes para explotar, quemar, derrumbar y derrivar son causa importante del calentamiento global.
La contaminación de aire acumula cerca de 2,750 millones de toneladas de CO2 al año. La guerra libera compuestos químicos y dioxido de carbono.
La contaminación de agua y tierra es causa de daños a infraestructuras críticas que provocan vertidos de petróleo y aguas residuales. Los metales pesados de las municiones contaminan suelos y acuiferos, afectando la salud pública a largo plazo.
Guerra tras guerra amerita esfuerzos de reconstrucción que también aumentan contaminación de aire, tierra y agua ya que genera una huella de carbono masiva.
Como ejemplo, se estima que la guerra de Ucrania ha acumulado cerca de 240 millones de toneladas de CO2, equivalente en tres años, más que las emisiones anuales de 175 países.
Sin duda la guerra provoca un costo ambiental inmediato y acumulativo, destruye ecosistemas y debilita la capacidad de las sociedades para afrontar la crisis climática.