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Programa de basura de la ciudad de Nueva York

Si calculamos cuàntas toneladas se generan por la basura de la ciudad de Nueva York, es de creer que su sistema de gestión es igual de impactante

gestión de residuos sólidos

La ciudad de Nueva York es una “tormenta perfecta” de desafíos de gestión de residuos. Como la ciudad más grande del país más derrochador del mundo, Nueva York genera más de 14 millones de toneladas de basura cada año, más que cualquier otra ciudad del mundo .Gran problema el de  la basura de la ciudad de Nueva York.

New York, ciudad con bastante basura

No solo eso, Nueva York es también la ciudad más densa de Estados Unidos. Sus calles estrechas y muy transitadas hacen que recoger toda esa basura sea un nudo logístico gordiano. Por último, Nueva York se encuentra justo en el centro de la megalópolis del noreste, una gigantesca extensión urbana donde la tierra disponible para la eliminación de basura es escasa.

Para hacer frente a estos desafíos, Nueva York se basa en un complejo ecosistema de gestión de residuos que abarca: 2 agencias de la ciudad, 3 modos de transporte (camiones, trenes y barcazas), 1,668 camiones de recolección de la ciudad, 248 empresas privadas adicionales de transporte de residuos y un Red diversa de instalaciones temporales y permanentes que se extienden hasta la mitad del mundo. ¿A dónde va la basura de NY la gran manzana?

Una breve historia de la gestión de la basura de la ciudad de Nueva York

Los problemas de gestión de residuos no son nada nuevo para Nueva York. Como se describe en una ordenanza de 1657 , cuando Nueva York todavía se llamaba Nueva Amsterdam,

“… muchos burgueses y habitantes arrojan su basura, suciedad, cenizas, animales muertos y cosas similares a las calles públicas para el gran inconveniente de la comunidad”.

Una instantánea de dos siglos después muestra una ciudad invadida por estiércol de caballo, lo que representa un peligro para la salud de los residentes.

Dos sistemas de gestión de residuos: uno público y otro privado.

Hoy, la ciudad de Nueva York genera más de 14 millones de toneladas de basura cada año. La cantidad es tan grande que la Ciudad la administra a través de dos sistemas separados, uno público y otro privado.

El sistema público maneja los desechos de residencias y edificios gubernamentales, así como algunas organizaciones sin fines de lucro. Este “desperdicio público”, que representa aproximadamente una cuarta parte del total de la Ciudad, es recolectado por el Departamento de Saneamiento de Nueva York (DSNY), la agencia de gestión de desperdicios más grande del mundo con un presupuesto anual de $1.5 mil millones , mayor que el total Presupuesto anual de 41 países.

Las otras tres cuartas partes de la basura de Nueva York son generadas por negocios comerciales, la mayoría de ellos escombros y escombros de proyectos de construcción. La recolección de este “desperdicio privado” no sale del presupuesto de la Ciudad. En cambio, las empresas deben pagar a uno de los 248 transportistas de residuos con licencia de la Ciudad para que se lo lleven.

Supervisando el desperdicio del comercio privado de Nueva York está la Comisión de Integridad Empresarial de la Ciudad (BIC), una agencia creada originalmente para librar a la industria del transporte del crimen organizado. De acuerdo con el estereotipo de Tony Soprano, la industria de transporte de basura de Nueva York ha estado vinculada durante mucho tiempo al crimen organizado . Hoy, esta influencia corruptora se ha eliminado en gran medida, y la función principal del BIC ahora es la supervisión reguladora y el establecimiento de controles de precios.

El largo viaje de la basura de Nueva York

Antes de que la basura salga a la acera para ser recogida, la ley de Nueva York requiere que se separe en tres categorías: papel, metal / vidrio / plástico o desechos sólidos mezclados ( basura no reciclable). Cada tipo de desecho generalmente se recolecta por separado y sigue un camino diferente hacia su destino final, a menudo con varias paradas intermedias en el camino.

Cada día, los camiones de basura públicos de Nueva York recolectan casi 7,000 toneladas de residuos sólidos mixtos residenciales. Después de terminar sus rutas, la mayoría de estos camiones depositarán la basura en una de las estaciones de transferencia de desechos de Nueva York ubicadas en toda la ciudad. A partir de ahí, la basura eventualmente se cargará en una barcaza o en un tren y se transportará hasta 600 millas de distancia hasta su parada final. Para la mayoría de los desechos sólidos mixtos de Nueva York (alrededor del 80% por tonelaje), esta última parada será un vertedero. El 20% restante terminará en una planta de conversión de residuos en energía, donde será incinerada y convertida en energía.

Los desechos de papel y metal / vidrio / plástico se llevan a una de las instalaciones de manejo y recuperación de materiales reciclables de la Ciudad , plantas especializadas que separan y clasifican los materiales reciclables. Desde este punto, el viaje de los desechos reciclables de Nueva York se divide en muchas direcciones posibles. Parte se venderá a procesadores locales de materias primas (fábricas de papel, fundiciones, etc.). Algunos se exportarán al extranjero, con mayor frecuencia a China o India. Algunos se venderán a través de intermediarios intermediarios. Y algunos artículos específicos se separarán y venderán directamente a sus usuarios finales.

Las instalaciones de gestión de residuos sólidos de Nueva York deben presentar informes anuales que documenten el origen y el destino de todo el material de desecho entrante y saliente. Con estos datos, es posible construir una imagen razonablemente completa del viaje realizado por la basura de Nueva York.

A lo largo de la mayor parte de su historia, hasta mediados de 1900, el método principal de Nueva York para eliminar sus desechos era simplemente arrojarlos al océano. En un momento, hasta el 80% de la basura de Nueva York terminó en el mar . Sin embargo, en lo que seguramente fue su iniciativa de gestión de residuos más duradera, la ciudad de Nueva York utilizó parte de su basura (principalmente cenizas, escombros y otros escombros) para crear tierra artificial , aumentando así su propio tamaño.

Gran parte de su tierra hoy, incluidos algunos de sus barrios más caros, están literalmente construidos sobre la basura.

El costo de la basura de Nueva York

Nueva York es una isla de bienes importados. Y, en contraparte, la exportación principal de la ciudad es la basura. El Departamento de Sanidad de Nueva York (DSNY por sus siglas en inglés) tira más de 12,000 toneladas basura al día. A su vez, se contratan a basureros privados para deshacerse de más desperdicios en descomposición. Aunque se separan algunos productos orgánicos o reciclables, la mayoría de la basura termina descargada en vertederos que quedan a cientos de millas de distancia.

Pero antes de que se lleve la basura, ésta afecta la calidad de vida en las calles. Las bolsas de basura forman altos cerros en las aceras. En los días húmedos un punzante olor se posa en ciertas esquinas y los montones de basura en descomposición son generan quejas entre los vecinos. Esto casi es ya una clásica característica de NYC. “El álito caluroso de la basura y otras cosas que apestan del verano” declaró un titular del sitio web Gothamist en 2016. En otra lista titulada “22 olores que los neoyorquinos nunca olvidarán”, el sitio web Buzzfeed ofreció una taxonomía más detallada de la basura en sí, diferenciando entre el hedor de montones recién depositados y los montones más húmedos que habían estado marinando, descomponiéndose y horneándose al sol de mediodía.

El año pasado un grupo de arquitectos y planificadores se preguntaron si el problema de la basura era en parte un problema de diseño de las construcciones y la ciudad. Decidieron demonstrar que los montones de desperdicios no eran una parte inmutable de la topografía de la ciudad y reclutaron a diseñadores y a funcionarios para crear posibles soluciones. Los Lineamientos de Diseño para Cero Desperdicios son el fruto de este arduo trabajo.

Los lineamientos están apoyados por la Fundación Rockefeller y el Centro para la Arquitectura, ofreciendo un plan preliminar y sumamente adaptable sobre cómo Nueva York podría lidiar con este problema y recurrir a los diseñadores y a los arquitectos para que estén a la vanguardia de investigaciones y políticas para colocar a la ciudad más cerca de la meta de mandar cero desperdicios a los vertederos para el año 2030. Ese objetivo es uno de los principios del plan mayor ‘One New York’ del alcalde Bill de Blasio. Este plan traza una agenda ambiciosa para la sustentabilidad amplia y medidas de resiliencia.

Dado que los desperdicios que llenan vertederos liberan el gas metano, resultan ser un obstáculo de la promesa de la administración del alcalde de reducir drásticamente las emisiones, un compromiso que las autoridades pintan como una respuesta rebelde al manejo federal del Acuerdo de París sobre el cambio climático.

El tratamiento de los desechos debe estar mejor diseñado, más eficaz y más deliberado es una parte necesaria del esfuerzo de la Ciudad para cumplir con sus metas climáticas. Y allí es donde entran en juego los diseñadores y los arquitectos: tienen que concebir de nuevo la manera en que la gente interactúa con el desperdicio desde el ducto en el edificio hasta que llega a la calle.

La basura “con frecuencia se considera un asunto operativo o higiénico, no un asunto en cuanto al uso de tierra”.

Los arquitectos ya han intervenido en problemas urbanos complejos como la movilidad y la resiliencia. Han adaptado la calle para bicicletas y peatones e incluso para desviar aguas pluviales. Además, los arquitectos ya están preocupados por los desperdicios, tanto los desechos físicos generados durante la construcción como los problemas más abstractos de ventanas ineficientes, luces y otros elementos que merman la energía. Pero en algún momento la basura se pasó por alto. “Nadie está aplicando el diseño a los deshechos”

Mediante una serie de casos de estudio, los lineamientos proponen las mejores prácticas para anticipar y lidiar con los desechos dentro de edificios residenciales, comerciales e institucionales, así como en las calles. También sugieren la priorización de un plan de tratamiento de los desechos cuando un proyecto de construcción de un edificio todavía esté en su fase inicial. Primero que nada, se deben conceptualizar a los proyectos con el desperdicio en mente: ¿necesitará un conducto o bien un compactador? Entonces hay que considerar cómo se transportarán los desechos a través de un edificio, cómo se guardarán y cómo se llevarán a los camiones.

Un enfoque igual para todos no funcionará a lo largo de los múltiples tipos de edificios, pero los lineamientos incluyen una calculadora de desperdicios que los arquitectos pueden usar para determinar lo que sería la carga de basura basada en la densidad del edificio en cuestión.

Las entregas a domicilio aumentan basura por empaques

Los desechos son un blanco que cambia de forma: a medida que cambian los hábitos de consumo también cambiarán los restos sucios del mismo. Uno de los casos de estudio del reporte observa el aumento en la cantidad de cajas de cartón de un edificio, el cual es el producto de los residentes pidiendo productos en internet. Según indica Miflin, en ese caso un empleado en el sótano podría ayudar a aplastar las cajas para comprimirlas en un tamaño más fácil de manejar.

En una escala más amplia, la mecánica de recoger la basura de la ciudad de Nueva York podría ser reestructurada al sumergir contenedores bajo tierra para luego sacarlos con grúas. O bien se podrían darles espacios de estacionamiento a los contenedores compartidos. Los vendedores callejeros podrían usar una tarjeta para acceder a una serie de casetas para dejar cosas sin agregar a los montones existentes.

El reporte ofrece razones empresariales para realizar estos cambios. El conserje del abono dice que su método significa que no tiene que lavar el conducto con tanta frecuencia, porque no está embadurnado con pedacitos de comida que atraen a roedores. Eso ahorra tiempo y dinero. Intervenciones modestas al inicio pueden dar frutos en el futuro. Actualmente, no se requiere que los edificios comerciales a designen espacios interiores para guardar basura reciclable. La consecuencia es que mucha de esta basura puede terminar siendo guardada en la calle. Las buenas intenciones son frustradas por las realidades económicas, dice Christina Grace, consultora en sistemas alimentarios en Foodprint Group y parte de los creadores del reporte. “Cuando los bienes raíces cuestan 300 dólares por pie cuadrado, ¿realmente se quiere colocar deshechos reciclables ahí?”, explica Grace. En el reporte se recomienda pedirles a los negocios que organicen un plan de depósito de la basura desde el principio. “Hacer que tengan un plan efectuaría un cambio de manera impresionante”.

Programa de recolección en NY

A pesar de esto Nueva York cuenta con un programa importante para la recolección de desechos orgánicos y transformarlos en abono que se implementa en los mercados locales de productores, la ciudad está rezagada en comparación con Toronto y otras áreas metropolitanas grandes cuando se trata de planes sofisticados para lidiar con desechos orgánicos. Desde 2011 los 55 sitios de entrega de GrowNYC han recolectado un total de 9.5 millones de toneladas en desechos: o sea, han interceptado a menos de la mitad del 1% de los desechos orgánicos antes de que se queden pudriendo en vertederos, según explicó Emily Bachman, gerente del programa de compost en GrowNYC, en un evento reciente.

Intervenciones lógicas podría ayudarnos a revertir el curso sin introducir cambios radicales demasiado abiertamente. “Para hacer que algo se normalice, tiene que ser tan conveniente como tu comportamiento actual”, dice Bridget Anderson, subcomisaria de reciclaje y sustentabilidad para el DSNY. “No tiene que ser [un caso en que se dice] ‘Me levanto de la cama y lo pongo en un sistema mágico’”, agrega Anderson. La clave es que no sea demasiado oneroso en comparación con la alternativa menos ineficiente. Según dice Miflin. “El buen diseño debe de cambiar la conducta sin que la gente siquiera se dé cuenta”.

Hay mucho trecho que recorrer antes de que haya una adopción general de los lineamientos. Cualquier nueva regulación que conlleve ajustes a los códigos existentes de construcción necesitarían aprobaciones de múltiples agencias de la ciudad, entre ellas la Agencia de Planificación de la Ciudad y el Departamento del Transporte, los cuales participaron en esta primera etapa de desarrollo.

Aunque la basura de la ciudad de Nueva York sí es un problema difícil, Spertus dice que los lineamientos están señalando la necesidad de soluciones, entre ellas datos más robustos y precisos, los cuales actualizarían la medición de la basura de acuerdo con la tecnología de ciudades inteligentes como los sensores que detectan la calidad del aire. “Esta es una zona gris”, dice Spertus. “Y la estamos iluminando”.