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El Acuerdo de París ya es insuficiente para el control de GEI

El Acuerdo de París es un acuerdo dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que establece medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero

La acción climática y la respuesta

Tras años después de la firma del Acuerdo de París para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y evitar la subida de la temperatura global, las condiciones entonces impuestas parecen ser insuficientes en la actualidad, según Naciones Unidas. Hoy cada vez los años son más calientes y los gobiernos siguen respondiendo a sus intereses personales, no a la acción climática.

En 2017 se alcanzó el mayor número de emisiones desde que estas se empezaron a registrar. El Acuerdo de París es insuficiente para frenar el cambio climático. Hoy los GEI siguen subiendo de forma incontrolada.

Si bien de 2014 a 2016 el número se había mantenido más o menos estable, el pasado año se registró un incremento de las emisiones a nivel global de 1,7 gigatoneladas de CO2 equivalente, sumando un total de 53,5 gigatoneladas que agudizan la crisis climática.

Esto deja en un lugar dudoso los compromisos pactados en abril del 2016 por numerosos países, lo que obliga a repensar qué otros actores de la sociedad pueden aliviar una crisis que los Gobiernos no parecen estar tomando con la seriedad requerida.

Sin ir más lejos, el asunto es una de las líneas de diálogo que están abiertas en la cumbre del clima COP24 que se celebra esta semana en Katowice (Polonia).

Por el crecimiento de la economía global

El incremento de emisiones se debe principalmente al “crecimiento de la economía global”, algo lógico si se tiene en cuenta que de 2014 a 2016 “había una contracción de la economía” que estabilizó el vertido de sustancias tóxicas. Ahora, con un incremento en la producción y un mayor crecimiento de las industrias, es inevitable que eso venga acompañado de consecuencias climáticas desfavorables.

En cuanto a las expectativas, los expertos “esperan que se llegue a un nivel máximo de emisiones en los próximos años”. En 2019, ya lo estuvimos respirando.

Nefastas previsiones de futuro

No obstante, las consecuencias de esto a futuro se presentan nefastas.

Según el dirigente, dependiendo de los expertos, se estima que la temperatura global podría llegar a incrementarse de 3 a 5 grados centígrados en 2100, algo que disloca el objetivo por el que se creó el Acuerdo de París de mantener el incremento a 1,5 grados centígrados.

No obstante, Heileman matizó que el Acuerdo “no ha sido un fracaso”, pues todavía se desconoce el resultado que dará a largo plazo.

La prioridad ahora es que los Gobiernos que aceptaron las condiciones cumplan estrictamente con ellas.

Acuerdo de París

El Acuerdo de París fue adoptado por los 195 países miembros de la cumbre del clima COP21 el 12 de diciembre de 2015 y su aplicación está prevista para 2020, cuando finaliza la vigencia del Protocolo de Kioto.

Establece medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernaderos a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas ante el calentamiento global.

En el 2020 necesitamos más que un Acuerdo

En 2015, 196 países firmaron un extenso y único plan que pretende evitar que el calentamiento global sobrepase 2°C (3.6°F), o incluso 1.5°C (2.7°F).

Este acuerdo sin precedentes se basa en décadas de trabajo generado gradualmente por parte de la comunidad internacional para combatir el cambio climático y adaptarse a sus impactos.

En el núcleo del Acuerdo de París se encuentra la necesidad de fortalecer la respuesta internacional ante el cambio climático, al evitar que las temperaturas promedio globales aumenten a 2°C (3,6°F), comparado con las temperaturas previas a la revolución preindustrial, a finales de siglo. Idealmente, deberíamos evitar que el aumento llegue a 1.5°C (2.7°F).

El acuerdo no dice específicamente a los países cómo hacerlo, sino que proporciona una guía para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (que atrapan el calor) y con el tiempo reducir la temperatura. Cada país desarrolla su propio compromiso específico de reducción de emisiones e incluye información sobre cómo pretende lograrlo.

El acuerdo también reconoce que, por sí solos, los gobiernos nacionales no pueden resolver la crisis climática. En cambio, abre la puerta para que otros líderes importantes, incluyendo el sector privado y gobiernos locales, trabajen con los gobiernos nacionales para reducir las emisiones y adaptarse a los impactos del cambio climático.

Componentes clave que ayudarán a alcanzar esta meta:

  • Los países deben tratar de alcanzar las emisiones máximas de gases de efecto invernadero lo antes posible y luego reducirlas de manera rápida y drástica.
  • Los países más ricos deben proporcionar recursos financieros a los países en desarrollo para que ellos también puedan continuar impulsando sus economías de una manera más limpia.
  • Los compromisos deben fortalecerse con el tiempo, y los países deben informar regularmente sobre sus emisiones y esfuerzos para luchar y adaptarse a los impactos del cambio climático.
  • Cada cinco años (o menos), los países evaluarán su progreso en general y ajustarán los compromisos según sea necesario.
  • Los líderes del sector privado y del gobierno local ayudarán a catalizar nuevas acciones trabajando con los gobiernos nacionales para establecer metas climáticas más sólidas.

Aunque no hay implicaciones jurídicas a nivel internacional por romper el acuerdo, el elevado número de naciones involucradas, y las graves consecuencias que enfrentamos si no actuamos ahora, ayudan a garantizar un sentido de responsabilidad.

¿Por qué necesitamos un acuerdo global para luchar contra el cambio climático?

El calentamiento global provocado por el hombre afectará a las personas, la vida silvestre y los hábitats en todas partes. Necesitamos unirnos y reducir las emisiones agresiva e inmediatamente para salvar la Tierra tal como la conocemos. La diferencia entre sobrepasar 1.5°C (2.7°F) de calentamiento global y alcanzar o exceder 2°C (3.6°F) es alarmante. El riesgo de olas de calor, inundaciones, veranos árticos sin hielo, pérdida de hábitat y otros eventos similares aumenta cada minuto que dejamos pasar sin actuar.